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Mientras duermes

17 Ene

“Un día sin una sonrisa es un día perdido.”

Charles Chaplin

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Mientras duermes

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Mientras duermes

Año: 2011.

Director: Jaume Balagueró.

Reparto: Luis Tosar, Marta Etura, Alberto San Juan, Iris Almeida, Petra Martínez, Carlos Lasarte.

Tráiler

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             No tiene colmillos puntiagudos, no viste una larga capa negra, no duerme de día en un ataúd con humus de su tierra natal y ni siquiera se alimenta de sangre humana, pero César, el hermético y servicial portero de un acomodado inmueble barcelonés, es un vampiro.

             Jaume Balagueró, uno de los más exitosos e internacionales abanderados del nuevo terror español gracias a películas como Darkness o [Rec], esta vez delegando la escritura del guion en Alberto Marini –también surgido del equipo de la Filmax con Romasanta-, reformulaba el mito del vampiro a través de uno de los personajes más originales, magnéticos y desagradables del cine español: un hombre que, en contrapartida por su infelicidad crónica, conmemora su existencia a menoscabar la felicidad ajena.

No parasita la vida de otros succionando hemoglobina, sino sonrisas.

              Como en [Rec], Balagueró demuestra una vez más que el terror y la incertidumbre son más vívidos, veraces, sugestivos y claustrofóbicos cuando se desarrolla en un ambiente reconocible y con, acaso, una segunda lectura de actualidad como es la del aislamiento afectivo y las ilusorias, estériles y frustrantes relaciones en la sociedad contemporánea de las redes sociales –fíjense en la única escena en la que la calle aparece brevemente, toda ella recorrida por ciudadanos enganchados a su teléfono móvil-.

Un contexto cotidiano y creíble donde el nocturno personaje del genial Luis Tosar -uno de los mejores y más versátiles actores de la escena española actual, capaz de amoldar su poderío interpretativo a cualquier tipo de papel- depreda sin piedad a la soleada vecina encarnada por la por entonces pareja en la vida real del camaleónico actor lucense, Marta Etura, una buena elección de cásting para el personaje –no tanto así un Alberto San Juan menos convincente en su cometido-.

             El realizador catalán domina y distribuye la intriga de la película y la tensión de cada secuencia con pulso de maestro. Es esa envidiable intensidad, y no el impacto gratuito por la estridencia visual o auditiva, la que transmite suspense e inquietud, enganchado sin remedio al espectador -que desempeña un rol ora de nervioso cómplice, ora de atemorizada víctima- a los retorcidos planes del protagonista.

Y es que al mismo tiempo que César ejerce de sádico titiritero de las emociones de los habitantes del edificio, Balagueró juega idéntica crueldad con el interior de la platea, ya que en ningún caso se sirve de justificaciones baratas para identificar al espectador con el personaje, hacerlo empático o que provoque conmiseración.

             Es la capacidad de sorpresa, el preciso desarrollo del relato y, no menos importante, la vigorosa presencia de Tosar lo que une a los individuos a ambos lados de la pantalla en la consecución de los calculados y retorcidos planes del maléfico portero.

             Como suele suceder, pasó por la taquilla obteniendo menor rédito del que su audacia merecía.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

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