Línea no regular

16 Ene

“Si alguna vez hay otra guerra en Europa, será resultado de alguna maldita estupidez en los Balcanes.”

Otto von Bismark

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Línea no regular

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Línea no regular

Año: 1980.

Director: Slobodan Šijan.

Reparto: Pavle Vujisić, Aleksandar Berček, Mića Tomić, Danilo ‘Bata’ Stojković, Dragan Nikolić, Taško Načić, Boro Stjepanović, Neda Arnerić, Slavko Štimac, Miodrag Kostić, Nenad Kostić.

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            Podría haber estado firmada por Luis García Berlanga y haber estado ambientada en la España de la Guerra Civil o el franquismo pero, sin embargo, el retrato patético y cruel que presenta el serbio Slobodan Šijan en Línea no regular es el de la Yugoslavia de comienzos de la Segunda Guerra Mundial.

            Ubicada cronológicamente en el año de la muerte del mariscal Tito y en el despuntar de la industria cinematográfica balcánica –surgen autores como el aquí guionista Dusan Kovácevic con El espía de los Balcanes y Emir Kusturica estrena su opera prima en el cine ¿Te acuerdas de Dolly Bell?-, Línea no regular, malintencionada metáfora de la Yugoslavia atávica e irreductible, se articula entorno a la confrontación de los tipos humanos tradicionales locales concentrados en un destartalado autobús rumbo a Belgrado: un tiránico y usurero revisor con su hijo idiota al volante del vehículo, un orgulloso anciano, nacionalista y veterano de la Primera Guerra Mundial; un germanófilo ultraconservador, racista e hipócrita; un cantante cualquiera que vive de su petulante apariencia de dandy, un torpe apasionado de las armas, un hombre de mediana edad tuberculoso y entrometido, dos lujuriosos y dispares recién casados con poco futuro en el matrimonio, una hierática anciana y una pareja de músicos gitanos, auténticos guardianes de la crónica histórica y cultural del país y que, como tales, ejercen de aedos (o de coro griego, si se prefiere) en esta caótica y ruinosa odisea.

             Son, en su mayor parte, arquetipos unidos de uno u otro modo por un fondo común de mezquindad y miseria moral, imagen despiadada de una Yugoslavia con las heridas abiertas y sangrantes del recién llegado conflicto mundial y, no menos importante, por el cainismo idiosincrásico del lugar, auténtico agente supresor de posibles opciones de tolerancia, conciliación y convivencia –el único pacifista de la cinta yace en una caja de madera a dos metros bajo tierra, con una colérica promesa de vendetta como todo resultado de su obra-.

             Šijan, apoyado en una excelente selección de actores, fisionimías y caracterizaciones, no tiene misericordia hacia sus personajes, ridiculizados a través de su hilarante y vitriólica reducción al absurdo, embarcados en un penoso viaje a ninguna parte.

             Como decíamos en la introducción, Línea no regular impone un acercamiento al costumbrismo negro del país de una manera próxima a la sensibilidad mediterránea. Un esperpento de apariencia inocua y fondo terrible, cargado con una feroz autocrítica que se dosifica con el fin de mantener esa engañosa fachada entrañable y ligera pero que, paulatinamente, Šijan descerraja con sibilino disimulo y precisión de francotirador, dibujando así un crescendo abrasivo finalizado en un desenlace demoledor.

             Porque, en definitiva, la clave de todo el asunto ya la canta ese lúcido, marginal y resignado acordeonista cíngaro en la coda de cada canción del camino: “desafortunado soy desde niño, con toda mi pena canto canciones, ojala, oh madre mía, todo esto haya sido un sueño”.

Y aún no habían estallado las guerras yugoslavas.

 

Nota IMDB: 8,5.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7,5.

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4 comentarios to “Línea no regular”

  1. Dessjuest 17 enero, 2013 a 09:26 #

    Has contado la cosa tal que dan ganas de verla, ah, yo eso de que no estallaron aun las guerras yugoslavas no lo acabo de ver, y el veterano de la primera guerra mundial podría dar buena fe de ello, de hecho creo que lo complicado sería ver cuándo empezaron las guerras en los Balcanes.

    Saludos.

    • elcriticoabulico 17 enero, 2013 a 12:20 #

      Hombre, durante la dictadura de Tito anduvieron las cosas más o menos tranquilas por más de tres décadas. Que para lo que es habitual en la zona….
      Es una región fascinante y terrible, recuerdo haber hecho algún trabajo en la carrera de Historia sobre los Balcanes que disfruté mucho.

      • Dessjuest 17 enero, 2013 a 12:59 #

        Es lo que tienen las dictaduras 😀 que las cosas suelen estar tranqulas en esos aspectos, Franco pocos problemas tuvo con independentistas catalanes.

        Pero vaya, que a finales de siglo XIX y principios del XX se dieron pero bien, no hay más que recordar el exilio serbio por ejemplo.

        Que luego la gente se sorprende de que tan de repente se pongan a pegarse tiros, que no, que los odios llevan muchos años, aunque sean escondidos.

      • elcriticoabulico 17 enero, 2013 a 14:30 #

        Sí, es un conjunto de países cuya indescifrable complejidad suele resolverse por vías poco pacíficas. Esta película por ejemplo, por mucha comedia que sea, no deja de tener un fondo de pesimismo brutal en esa convivencia y confrontación de arquetipos nacionales que, desde luego, poco tiene de armónica.

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