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Constantino el Grande

4 Ene

“La verdad psicológica fundamental, el fundamento del Cristianismo, es que ningún hombre puede ser un héroe para sí mismo.”

Gilbert Keith Chesterton

 

 

Constantino el Grande

 

Constantino el Grande

Año: 1961.

Director: Lionello de Felice.

Reparto: Cornel Wilde, Massimo Serato, Belinda Lee, Fausto Tozzi, Christine Kauffman, Tino Carraro, Elisa Cegani.

Filme

 

 

            En uno de esos curiosos casos de retroalimentación y reciprocidad que se dan en el cine, el kolossal y el peplum, géneros de recreación histórica nacidos en Italia, pasaban en el país trasalpino en la década de los sesenta, una vez revitalizados por el Hércules encarnado por el musculoso Steve Reeves, por reproducir los modelos impuestos desde la industria de Hollywood, grandes espectáculos de masas a la manera de los megalómanos relatos bíblicos de Cecil B. DeMille o los espectáculos históricos producidos por Samuel Bronston en escenarios españoles.

            Así, a medio camino entre un drama del paleocristianismo como Quo Vadis y La caída del Imperio Romano, Constantino el Grande recupera, con más voluntad que talento y medios, la vida del emperador romano que interrumpió la persecución religiosa contra los cristianos gracias al Edicto de Milán de 313, el cual concedía la libertad de culto con objeto de que cada uno adorase a su manera “lo que hay de divino en el cielo”, lo que se tradujo también en la práctica en el acercamiento del Estado a la Iglesia católica como organismo y, finalmente, en la conversión, sincera u oportunista, del propio emperador una vez establecido como única cabeza del poder romano.

            De esta manera, la película adopta la favorable e instrumentalizada visión de Constantino que la historiografía cristiana ha popularizado, centrada en su ascensión al poder gracias a su virtud, coraje y perseverancia personal y, sobre todo, la voluntad divina, manifestada en la conocida ensoñación del signo de la cruz previa a la batalla del Puente Milvio, sin registro, no obstante, en ningún monumento referente a la misma.

            Aunque la cinta no posee (ni se esperaba, ni se exigía) excesiva precisión histórica, sobre todo a la hora de abordar los complejos conflictos de poder que azotaban al Imperio en el periodo, flaco favor le hace un libreto que presenta demasiados puntos flacos, en especial a la hora de conferir una adecuada cohesión al desarrollo del relato; unos provocados por torpeza en la realización –hecho que alcanza también a la pobre coreografía de las batallas-, otros obligados por la relativa carestía de medios –siempre en comparación con América, para una producción europea el presupuesto es más que notable-, como el sinsentido de los sacrificios de cristianos ante las fieras en un anfiteatro particular (por falta de uno más grande, claro).

            El conjunto se reduce, por tanto, a la sencilla glorificación del héroe de la fe de turno y el proselitismo maniqueo de la causa de los abnegados y virtuosos mártires cristianos en un filme que, aun con todo ello, logra, por medio de cierta fluidez y una colorida ambientación, no ser tampoco de los más pastosos de entre su género.

 

Nota IMDB: 5,6.

Nota FilmAffinity: 5,1.

Nota del blog: 5,5.

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