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Divorcio a la italiana

3 Ene

“Dicen que los matrimonios están hechos en el Cielo, pero también en el Cielo están hechos los truenos y los relámpagos.”

Clint Eastwood

 

 

Divorcio a la italiana

 

Divorcio a la italiana

Año: 1961.

Director: Pietro Germi.

Reparto: Marcello Mastroianni, Daniela Rocca, Stefania Sandrelli, Lando Buzzanca, Leopoldo Trieste, Margherita Girelli, Odoardo Spadaro, Ugo Torrente.

Tráiler

 

 

            Por encima de las rivalidades entre norte y sur del país, entre bianconeri, neroazzurri y rossoneri, todo italiano guarda en su interior un horror común, un sustrato cultural que lo constriñe y angustia. Castrado entre la mamma y la moglie, el italiano se encuentra atrapado sin remedio en la eterna e insatisfactoria búsqueda de la esencia de la vida: el ideal de mujer. Pura, libidinosa, amante, esposa. Ante todo, capaz de detener el palpitar del corazón con su belleza. Un imposible que se halla en todas las mujeres y, por supuesto, en ninguna.

             Así, de acuerdo con Divorcio a la italiana, qué otro lugar serviría mejor para simbolizar todo el Belpaese que la hermosísima Sicilia, tierra delicada y volcánica, represiva y lujuriosa, santa y puta, de la Democrazia Cristiana y el Partido Comunista, de la turbia prosperidad de antaño y la dorada ruina del presente.

El barón de Cefalú (Marcello Mastroianni) es, a su vez, la imagen concentrada de un pueblo; galán de elegancia nostálgica que oculta bajo su pose un profundo cinismo producto de la decadencia de su estatus y de su infeliz matrimonio, ejemplificado en el bozo feroz de su esposa (una entrañable y cejijunta Daniela Rocca). Un hombre que fantasea con un renacer en brazos de su guapa y joven prima (Stefania Sandrelli), intermediado por el sórdido e intrincado asesinato de su mujer y un épico y honorable triunfo judicial en su defensa.

            Con Divorcio a la italiana, Pietro Germi abandona el drama de corte neorrealista e inicia su ronda de comedias satíricas costumbristas, tremendamente críticas con la idiosincrasia del país trasalpino y marcadas por un fondo de terrible veracidad que sitúa en cruel contraste con un tratamiento que bulle en un despiadado y desternillante humor negro. Una combinación que resulta en unos personajes y una farsa, en definitiva, de exacerbado patetismo, mordaz y cáustica hasta lo doloroso, que dispara su inquina inmisericorde contra el macho, el mal entendido concepto del honor y la hipocresía general de la sociedad italiana.

            Como añadidura al rigor estético y narrativo que aporta el cineasta ligur, un impagable Marcello Mastroiani se adueña de la escena consiguiendo que el espectador empatice, se apiade, quiera y apoye a un despreciable bastardo como su Ferdinando de Cefalú para, finalmente, caer en la cuenta de la patética naturaleza de un individuo que, en el cenit del cinismo que impregna su particular calvario –acompasado, para más inri, por música de pasión de Semana Santa-, es capaz de justificarse con regodeo en el pecado y la vergüenza máxima para el italiano: pasar por cornuto.

            Su éxito internacional –consigue la Palma de Oro a mejor comedia en Cannes y el Oscar a mejor guion, además de sendas nominaciones para Germi y Mastroianni-, otorgaría la coda de ‘all’italiana’ a prácticamente un género propio.

 

Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 10.

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