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Los mercenarios 2

30 Dic

“Soy una persona muy física. La gente no cree que tenga mucho cerebro, así que ¿por qué desilusionarlos?”

Sylvester Stallone

 

 

Los mercenarios 2

 

Los mercenarios 2

Año: 2012.

Director: Simon West.

Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Nan Yu, Jean-Claude Van Damme, Dolph Lundgren, Terry Crews, Randy Couture, Liam Hemsworth, Jet Li, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris.

Tráiler

 

 

            Hay que reconocer que el bueno de Stallone anduvo avispado. Después del cataclismo que borró de la faz de la Tierra a los viejos dinosaurios del cine de acción de los ochenta y noventa, Sly supo otear el horizonte en ruinas y descubrir una nueva y próspera fuente de subsistencia: la nostalgia por la leyenda, el retorno express a la infancia para los niños criados décadas atrás en sus amorosos e hipertrofiados pechos a través de una simple entrada de cine.

Primero fue devolver a la vida al viejo púgil Rocky Balboa reivindicando el despreciado valor de la experiencia tras una vida hostil y malagradecida; más tarde, convocar al veterano del Vietnam John Rambo para, más grande y más fuerte, reventar las existencias de plasma falso de los estantes de Hollywood por medio de un sacrificio cruento en honor de su propio mito.

            Al ver que era bueno –jugosos dividendos en taquilla, condescendencia de la crítica ante dos revivals al menos decentes y entrañables-, Stallone decidió perpetrar un nuevo holocausto con vocación de orgía preapocalíptica, Los mercenarios, la oda definitiva a los dioses de la testosterona, los esteroides y el plomo; una cinta que recuperaba la acción más artesanal y contundente de los ochenta: más explosiones, menos estilización coreográfica, más brutalidad, menos CGI.

Sin embargo, la alegre ceremonia daba lugar finalmente a un espectáculo esclerótico, un Leviatán de movimientos tan pesados como los de los viejos héroes que desfilaban con honores entre sus fotogramas. Una obra solo apta para los más recalcitrantes talibanes del género.

No obstante, las cifras invitaban a erigir una nueva catedral del músculo. Sea.

           En Los mercenarios 2, Stallone cede sabiamente las funciones de aparejador a Simon West, director curtido en el terreno con alguna que otra película con viejos adeptos como Con Air. Amplio presupuesto para reunir a los señores del mamporro en la batalla definitiva, un auténtico Ragnarok emplazado en siniestros territorios exsoviéticos -como Dios manda- y en el que Jean-Claude Van Damme oficia de renegado de turno a través del cual servir en caliente una generosa ración de tiros con armas a cada cual más devastadora, bofetones a cascoporro entregados sin florituras que se salgan de la ortodoxia y un torrente de irónica autorreferencialidad –incluso el chascarrillo con los estudios de ingeniería química del marmóreo Dolph Lundgren, reales por extraño que parezca-.

Un total regocijo en la mirada burlona/orgullosa al ombligo que casi estropea un disfrutable ejercicio (esta vez sí) de acción como en los viejos tiempos, porque hacer descender de los cielos por sorpresa a tipos como Arnold Schwarzenegger o Chuck Norris es llevar el concepto de deus ex machina a un plano muy literal.

            Así pues, el vértigo intrascendente sostiene el filme, invita a dejar la mente en blanco y a jalear los estropicios del grupo salvaje de Stallone, que goza de la mayor partida presupuestaria de efectos especiales concentrada en su juvenil rostro –tan solo al alcance de elegidos como Berlusconi o Ramoncín-.

Los mercenarios 2 es, en definitiva, una llamada primitiva de la manada al macho que uno lleva dentro, un simple divertimento de trazo grueso que resulta por fin efectivo, sin que sirva de precedente ni de ejemplo.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 5.

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