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Coffy

22 Dic

“Pam Grier es un icono. En comparación, es como conseguir a John Wayne para un western.”

Quentin Tarantino

 

 

Coffy

 

CoffyAño: 1973.

Director: Jack Hill.

Reparto: Pam Grier, Brooker Bradshaw, William Elliott, Allan Arbus, Robert DoQui, Sid Haig, Rubén Moreno, John Perak.

Tráiler

 

 

            Consecuencia de más de una década de agitación social contra la ignominiosa segregación racial que pervivía en Estados Unidos, autoproclamada patria de la Libertad, los setenta veían nacer una industria paralela a Hollywood, con su propio escalafón de estrellas, su apropiamiento de géneros, su público bien definido y sus códigos particulares destinados a complacerlos.

Es la blackxploitation, películas de bajo presupuesto elaboradas por y para afroamericanos, reivindicación de su orgullo racial –a pesar del contraste con la reproducción de no pocos estereotipos degradantes en sus argumentos-, construía su propia factoría cinematográfica gracias a una avalancha de producciones.

            Dentro del policíaco/criminal, rabioso género estrella de la blackxploitation, si Shaft había sido el icono que serviría para colocar la piedra fundacional de todo el edificio, Coffy confirmaría su basamento descubriendo a la gran heroína de este particular microcosmos, Pam Grier.

Como John Shaft, la sufrida y corajuda enfermera Coffy representa el atractivo físico, la sublimación de las virtudes de su raza y de su género, con la furia indignada como método de actuación en su cruzada personal. Un reverso femenino y popular del expeditivo servidor de la ley interpretado por Richard Roundtree.

             Adoptando así la figura del vigilante -por entonces a las puertas de su etapa de auge gracias a filmes y arquetipos canónicos como la próxima El justiciero de la ciudad de Charles Bronson-, Coffy se erige en baluarte de una comunidad devastada a todos los niveles por el imperio de la droga y la corrupción generalizada al que el racismo en último término ejerce de catalizador para perjuicio de un colectivo desfavorecido como es el afroamericano, sometido en paupérrimos ghettos urbanos.

             Como buena cinta de explotación destinada a exagerar las fantasías del público para su deleite y facilitar así una catarsis de pura furia y hemoglobina, Coffy expresa de la manera más desgarrada todas las perversiones imaginables: la espita que enciende la explosiva venganza de la enfermera es la postración de su hermanita de once años, convaleciente por síndrome de abstinencia del crack. Como para no ponerse a patear culos.

             Coffy, combinación de la más rotunda agresividad del hombre de acción con las más eficaces artes de mujer, suponía el papel idóneo para la rotundidad física de una lúbrica Grier capaz de concentrar sin remedio todas las miradas. Lo más destacable sin duda de una cinta rodada a ritmo de funk –atractivísima banda sonora de Roy Ayers, configurando la auténtica seña de identidad de la industria- con la urgencia habitual de este tipo de productos –el oficio del caucásico Jack Hill, director y guionista del asunto, “el Howard Hawks de la exploitation”, que decía Tarantino, aporta cierta consistencia- y desarrollada a partir de un libreto apresurado, más preocupado por supuesto desde su espartana sencillez, por su pegada que por la coherencia del conjunto, lo que da lugar a escenas ora de un entrañable encanto retro, ora un tanto sonrojantes.

             Su éxito favorecería que Grier, convertida en icono, repitiera papel, bajo otras caracterizaciones, en películas similares como Foxy Brown, Friday Foster o Sheba, Baby.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6.

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