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El dragón del lago de fuego

7 Dic

“Los días para los de nuestra clase están contados. Un único Dios llega para expulsar a los muchos dioses. Los espíritus de los bosques y los arroyos guardan silencio. Así es como debe ser. Sí… es el tiempo de los hombres, y sus costumbres.”

Merlín (Excalibur)

 

 

El dragón del lago de fuego

 

El dragón del lago de fuegoAño: 1981.

Director: Matthew Robbins.

Reparto: Peter MacNicol, Caitlin Clarke, Ralph Richardson, Peter Eyre, John Hallam, Chloe Salaman, Emrys James.

Tráiler

 

 

          Siempre atenta a los caballos ganadores de cada momento, la factoría Disney, renovando su alianza con la Paramount a pesar del rotundo fracaso de Popeye, se apuntaba a la moda de principio de los ochenta: las historias de espada y brujería, que películas como la infructuosa e inacabada El señor de los anillos y la más exitosa Conan el bárbaro estaban pronosticando en el cambio de década.

               Tomando rasgos y arquetipos tradicionales de este tipo de relatos y aprovechando los avances en efectos especiales de la época –el uso del go motion heredado de La guerra de las Galaxias, el croma para el vuelo del monstruo, el hábil modelaje de marionetas-, El dragón del lago de fuego aspira a crear una fantasía medieval con un tono que combina una escenografía y música propia de la ensoñación fantástica con el tono general del cuento clásico, protagonizado por un joven aprendiz de mago que se aventura a derrotar con valor y corazón a un legendario dragón devorador de vírgenes.

Como pretendido toque de distinción, el producto contradice el carácter de filme para toda la familia que se podría esperar de Disney aderezando la película con unas notas de oscuridad que, en cambio, resultan perturbadoras en exceso en determinadas ocasiones –algunos abruptos detalles sanguinolentos están totalmente fuera de lugar- o recuerdan en demasía a otras películas coetáneas, como ese ambiente crepuscular de la magia y los seres extraordinarios, desterrados ante el próximo advenimiento del cristianismo, tal y como sucedía en la superlativa Excalibur.

               Bajo la funcional dirección de Matthew Robbins, El dragón del lago de fuego avanza esgrimiendo una aceptable solvencia narrativa y elementos de interés suficientes como para desprender un entrañable encanto, como un diseño de personajes más trabajado de lo habitual –ese ceremonioso rey Cassiodorus es todo un punto-, si bien los duelos a espada resultan algo desmañados y el ritmo del filme termina por decaer en el tercio final.

Supondría un nuevo tropiezo en la taquilla.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6.

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