El caballero oscuro: La leyenda renace

5 Dic

“- Homer, aquí hay un hombre que puede ayudarte.

– ¿Batman?

– No, es un científico.

– ¿Batman es científico?

– ¡Que no es Batman!”

Marge y Homer Simpson (Marge contra el monorraíl)

 

El caballero oscuro: La leyenda renace

 

El caballero oscuro, la leyenda renace

Año: 2011.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Gary Oldman, Michael Caine, Morgan Freeman.

Tráiler

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             Como si de un ciclo vital se tratase, tras el meritorio (re)nacimiento (Batman Begins) y la espléndida madurez (El caballero oscuro), el proyecto de renovación de la franquicia del hombre murciélago a cargo del británico Christopher Nolan entraba en su etapa crepuscular con El caballero oscuro: La leyenda renace.

             Recogiendo el testigo de la película inmediatamente interior, Batman aparece desterrado en las profundidades de su alter ego Bruce Wayne, lamiéndose aún las profundas heridas físicas y psicológicas de la guerra contra el Joker. Es el héroe cansado que ha de resurgir y enfrentarse a su desafío postrero y definitivo, al Mal más absoluto, Bane –el único personaje que conseguía vencer a Batman en el cómic, lo que contribuía a incrementar la expectación entre los fans-; un villano nacido y criado en el infierno, expulsado incluso de la temible secta la Liga de las Sombras que tantos quebraderos de cabeza había dado en Batman Begins.

             Nolan vuelve a reunir a su equipo técnico y actoral de confianza para desplegar una nueva demostración de musculatura, una vez superadas las dificultades para filmar la acción que había evidenciado en la primera entrega, donde lo más reseñable no se encontraba en las escenas espectaculares.

Sin embargo, El caballero oscuro: La leyenda renace no alcanza tampoco la compensada calidad de argumento y acción de El caballero oscuro. La glorificación del ritmo –nunca dejan de suceder cosas-, llega a atropellar en parte a una trama que sí presenta elementos sugestivos, fluida y con sentido; un hecho evidente sobre todo el ciertas elipsis que, de tan expeditivas, pueden resultar hasta ridículas, síntoma de esas megaestructuras que erige el realizador británico, en las que, en su excesiva y aparatosa elaboración, suelen dejar cierto aroma de artificiosidad.

             El asunto es que la historia que desarrolla el filme resulta bastante atractiva en muchos aspectos, con detalles que, de nuevo, aciertan en la tenebrosa y más adulta reinvención de la saga y revelan el contacto con la sensibilidad del momento que la ha caracterizado, en este caso con los oscuros tiempos de crisis económica, verdadero campo de cuestionamiento del Bien y el Mal a escala cotidiana. No estoy seguro, no obstante, de que el rechazo que cosechó en su momento en los sectores más liberales de Estados Unidos bajo la acusación de anticapitalista, tenga verdadera justificación.

Sí es cierto que deja simpáticos detalles críticos, como la falta de oportunidades laborales de Gotham, el patetismo de los corredores de bolsa y, sobre todo, por boca de Catwoman -sorprendente Anne Hathaway, a la que no tenía mucha fe ni en ella, ni en el personaje en sí, aunque también deja ciertos detalles tópicos y ñoños, afortunadamente con poco peso final, en sus ansias de dejar atrás su vida delictiva-, que no deja de ser una ladrona.

En cambio, ese malvado Bane (Tom Hardy, otro habitual de Nolan, casi recuperando su imagen hipertrofiada de Bronson y con un doblaje algo irritante), que no logra contagiar tanto carisma como el impagable Joker de Heath Ledger, parece sacado de una paranoia de tiempos del red scare y la Guerra Fría. Su jaque a Gotham/Nueva York –como siempre, traslación íntegra del mundo- se alza disfrazada de revolución de clases –evidente en su asalto a la Bolsa, por ejemplo, ejecutada por secuaces disfrazados de proletarios: limpabotas, repartidores de comida rápida y señores de la limpieza-, cimentada sobre el terrorismo nuclear y que, en definitiva, supone un nuevo estado de anarquía que ha de ser reparado por el esforzado Batman, auténtico guardián del orden establecido.

             En cualquier caso, todo ello no deja de ser la excusa –hay que agradecer que al menos esté trabajada, una rareza en el blockbuster que corre- para desarrollar un espectáculo de gran potencia visual, menos avasallador e impactante que El caballero oscuro, mejor rodado que Batman Begins pero no tan interesante en el análisis del circunspecto y atormentado superhéroe y, de nuevo, bastante entretenido.

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Nota IMDB: 8,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7.

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