Cruel Winter Blues

29 Nov

“El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.”

Arthur Schopenhauer

 

 

Cruel Winter Blues

 

Año: 2006.

Director: Jeong-beom Lee.

Reparto: Kiung-gu Sol, Han-seon Jo, Mun-hee Nan.

Tráiler

 

 

           Ser gángster es un oficio como cualquier otro. Se puede hacer por vocación, por curiosidad o por pura necesidad. Puede resultar placentero, ser adictivo o, como en la mayoría de los casos, descubrir que es un trabajo de mierda, que te manda desmotivado y hecho polvo a casa, en el que las promesa de enriquecerse no es otro más que otro falso mito destinado a reclutar más funcionarios supernumerarios y en el que las cagadas, además de estar a la orden del día, se pagan con sangre, propia, ajena o de ambas partes.

            Hace casi un lustro, Martin McDonagh cosechaba buenas críticas (con todo merecimiento) por Escondidos en Brujas, su visión prosaica y a la vez metafísica de dos gángsteres en plena crisis profesional exiliados en la ciudad flamenca, retratada con un aura onírica o fantasiosa con el fin de conformar una suerte de purgatorio terrenal.

Cruel Winter Blues, cinta coreana que a pesar del relativo boom del thriller asiático que introdujo Oldboy no llegaría a estrenarse en España y anterior cronológicamente a la película británica, presenta una situación similar, en la que una pareja de asesinos de la mafia local se recluyen en un aislado villorrio para llevar a cabo el asesinato de un jefe rival, farragosamente justificado incluso en la propia organización.

Un becario confuso y un veterano currante con el expediente de servicio emborronado a causa de su carácter exaltado e inconstante; desencantados lastres en la oficina que, además, cargan con sus propias culpas y conflictos a cuestas –folletinescos, como suele ser la norma en el cine del país-.

            El filme carece de la abstracción de Escondidos en Brujas, una mirada europea de autor, así como tampoco se le podría calificar con absoluta exactitud, pese a sus puntos de coincidencia, como pariente del cine de Takeshi Kitano, con sus gángsteres nihilistas a la espera de su inevitable muerte violenta mientras se entretienen como niños grandes –Sonatine, por poner un ejemplo-. Cruel Winter Blues va a su aire, como una nueva propuesta de renovación más de un género que en el nuevo milenio ha descubierto y adoptado en el país asiático una asombrosa e impredecible maleabilidad.

             El debutante Jeong-beom Lee, director y guionista del asunto, apuesta por una agradecida pulcritud formal que evita, al mismo tiempo, caer en los excesos manieristas de compañeros de generación como el celebrado Park Chan-wook, al mismo tiempo que no ve inconveniente en combinar ese carácter introspectivo de la obra con fórmulas más populares y asequibles como los destellos de acción y humor negro, lo que da lugar a unos resultados bastante compensados en su conjunto.

Quizás se le puede achacar que, a medida que avanza el metraje, se descompensan un tanto los personajes principales, desde un inicio en el que se exponen los conflictos de identidad del joven e ingenuo Chi Guk (Han-seon Jo), aderezado por el sempiterno enfrentamiento entre entorno rural y urbano que proporciona su inestable superior, Jae Mun (Kiung-gu Sol); hasta el que posterior desplazamiento del foco de atención hasta éste, revelando una extraña y entrañabilísima relación con la anciana y corajuda madre de su funesto objetivo (genial Mun-hee Nan).

             Es la lograda contraposición entre la atmósfera de larvada violencia y el relato agridulce y costumbrista de un foráneo que se reencuentra con el placer de vivir, de las peripecias existenciales de unos individuos arrasados interiormente, acechados por la soledad y la desesperanza y que tratan torpemente de reencontrar su camino por medio de insospechados lazos humanos –hace aparición el absurdo, elemento fundamental del thriller coreano-, lo que otorga distinción y calidad a Cruel Winter Blues, encauzándola como una película original y con mucho encanto hasta un desenlace coherente, lleno de emociones exacerbadas que acaso, por pura exaltación y alargamiento final, hace equilibrios sobre el fino alambre que separa la tragedia griega del patetismo, cayendo de un lado u otro según el gusto cada cual. En opinión de un servidor, mayor concisión en este apartado concreto hubiera refrendado todavía más sus abundantes virtudes.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 8.

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2 comentarios to “Cruel Winter Blues”

  1. Dessjuest 30 noviembre, 2012 a 11:18 #

    No dejará de sorprenderme las pelis que te ves, cómo sacas de cualquiera una entrada tan currada, aunque a mí no me suenen de nada.

    • elcriticoabulico 30 noviembre, 2012 a 15:24 #

      Pues esta supe de ella porque su director estrenó en España hace poco su segunda película, El hombre sin pasado. Y como me suele resultar bastante interesante el cine criminal que viene de Corea, pues nada, se apunta y se busca. Bastante curiosa, por si quieres echarla un ojo.

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