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Malas tierras

26 Nov

Malas tierras debía ambientarse como un cuento de hadas, fuera del tiempo, como La isla del tesoro.”

Terrence Malick

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Malas tierras

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Año: 1973.

Director: Terrence Malick.

Reparto: Sissy Spacek, Martin Sheen, Warren Oates.

Tráiler

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             Para su debut, Terrence Malick ya marcaba territorio. A finales de los sesenta y principios de los setenta, la road movie protagonizada por una pareja de sanguinarios criminales a la fuga constituía todo un subgénero, integrado en una serie de producciones que retomaban la figura del gángster de tiempos de la Gran Depresión y la Ley Seca, otorgándole como principal elemento renovador un tratamiento que exacerbaba su carácter marginal, violento y sexual como hijo bastardo de la América negra, el reverso tenebroso del sueño americano.

Al contrario que el camino que estaban tomando estas cintas, sobre todo bajo el auspicio del Roger Corman director y productor, sumergiéndose en la explotación de sus aspectos más morbosos e impactantes, Malick optaría por salirse por la tangente para convertir la fuga de sus dos protagonistas, basados en la sanguinaria pareja de forajidos juveniles Charlie Starkweather y Caril Anne Fugate, en una odisea nihilista y lírica por la América profunda de los años cincuenta, más próxima a las road movies metafísicas y existencialistas que también formaban parte de la modas del cambio de décadas y con las que también se podría emparentar Los indeseables, en la que el cineasta tejano había participado en labores de guionista.

             Holly (Sissy Spacek) y Kit (Martin Sheen) son dos rebeldes sin causa –la mención al parecido de Sheen con James Dean, icono de la época, es frecuente- embarcados en una huida hacia adelante. Son hijos no deseados del baldío y agotado país de las oportunidades que, paradójicamente, alcanzan la aceptación y la admiración de esa sociedad enmohecida gracias a sus ‘hazañas’ fuera de ley y la civilización –un apunte a elementos habituales de la filmografía del realizador, como son la vuelta al ‘buen salvaje’ y la comunión con lo natural-, adquiriendo un cuestionable estatus de estrellas populares.

Es, en definitiva, un intento de evadir su condición marginal, desplazados, solitarios y sin perspectivas de futuro; más que de burlar las fuerzas de la ley que los acosan por asesinato. Malick compone el grito generacional poético, delicado y sensible pero al mismo tiempo desesperado de dos individuos sumidos en el desarraigo, confusos e indefensos, refugiados el uno en el otro, buscando su lugar en un mundo del que aún tienen mucho que descubrir y en el que evolucionan a través de un viaje que representa también, sobre todo en el caso de la ingenua y pura Holly, su evolución personal, la formación de su carácter a lo largo de un dilema amoroso y moral.

             El sexo es un aspecto cotidiano de este aprendizaje vital, de la pérdida de la inocencia, tratado con el mismo desapasionamiento y distancia que la violencia de las acciones de los protagonistas, que no surge como un estallido de furia, sino que aparece alejada de toda espectacularización epatante; sorda, seca, fruto de una reacción desorientada, no del airado rencor o de fines materiales, como podría ser el caso de los asaltadores de bancos.

             Un filme que transforma un género populista en trascendente, que habla de la existencia a través de la atención al pequeño detalle; hermoso, lúcido, sutil y diferente.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 8,5.

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