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Déjà vu

21 Nov

“Con un buen guión puedes hacer una película buena o una película mala. Con un mal guión sólo tendrás películas malas.”

Akira Kurosawa

 

 

Déjà vu

 

Año: 2006.

Director: Tony Scott.

Reparto: Denzel Washington, Paula Patton, Jim Caviezel, Val Kilmer, Adam Goldberg, Bruce Greenwood.

Filme

 

 

             La originalidad es la esencia del cine. Es la materia que alimenta su evolución, que renueva su capacidad de maravillar, sugerir, descubrir mundos nuevos, maneras distintas y sugerentes de narrar una historia. La originalidad es válida tanto para incorporar un giro único y diferente a unos cánones clásicos, como para dinamitar por completo todo un género, una concepción o una manera de entender el relato cinematográfico. Lo malo es cuando una presunta trama original no es sino el astroso disfraz que pretende disimular una historia de lo más convencional o simplemente escasa de ideas y talento.

Déjà vu se aferra con desesperación a esta última tendencia.

            El siempre considerado ‘hermano malo’ de los Scott, Tony, aúna en ella la sensibilidad del thriller de principios de milenio, en el que se combina el trauma post-11S y post-Katrina con el halo sobrenatural y esotérico de las exitosas propuestas de Night Shyamalan, para levanta un circo con tres pistas de pura pirotecnia sobre la base de un policíaco corriente y plano en el que subyace la idea de la imposibilidad del ser humano de abstraerse a un destino que no puede controlar. Eso sí adaptado como un guante al gusto de su taquillera estrella, Denzel Washington, que impone una apuesta por la fe y la espiritualidad en esa lucha contra el fatalismo inherente al relato.

            El punto de supuesta originalidad, decíamos, se encuentra en el método de investigación policial de la relación entre el asesinato de una bella joven y un brutal atentado terrorista, inducido por una máquina secreta del FBI que permite abrir un túnel en el espacio-tiempo y conectar con el inmediato pasado; es decir, una copia lejana de las visiones precognoscitivas planteadas por Philiph K. Dick en El informe de la minoría.

Sin embargo, este recurso de ciencia ficción deja de ser aquí un elemento para reflexionar sobre los conceptos de justicia, moral, tecnología y poder para transformarse en una burda e inagotable fuente de toscas trampas y giros inverosímiles que no solo no se sostiene desde un principio –en el que, antes de ser revelada la verdadera naturaleza de ciencia ficción del invento en cuestión se abría una posible vía de debate más realista, finalmente despreciada, sobre unos tiempos en el que se tendía a que toda intimidad personal quedara plegada ante un difuso concepto de seguridad nacional-, sino que va de mal en peor según avanza el metraje.

             Los firmantes del guion serían en parte conscientes de la catadura de semejante embrollo cuando se ven en la obligación de verbalizar cada proceso con el fin de sostener lo insostenible. Y es que el argumento demandaba más bien, al modo que hará Looper y sus viajes en el tiempo –que no obstante, presentaba un libreto mucho más inteligente, menos rebuscado dejando aparte ese planteamiento de fantasía futurista y desarrollado con mucho más sentido común y solidez-, una abstracción y distanciamiento que evite tomarse el producto demasiado en serio y plantearse las excesivas contradicciones y puntos flacos del mismo. Pero no, Déjà vu se toma en serio, con vocación de trascendencia, desde el primer al último minuto.

             También Scott, un director de clara vocación populista, pone su granito de arena para llenar de aire la carpa del circo mediante su particular estilo, agitando la cámara sin descanso, arrojando zooms raudos y bombardeando mil planos por minuto para distraer la atención del respetable o, en ciertos casos, evitar que, una vez desconectado del asunto, de dedique a actividades bastante más provechosas como conciliar el sueño.

Porque desprovista de sus emperifollados y artificiosos adornos, tan solo estamos ante un thriller más que vulgar.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 3.

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