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Paul

20 Nov

“¡Él vino a mí, él vino a mí!”

Elliot (E.T., el extraterrestre)

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Paul

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Año: 2011.

Director: Greg Mottola.

Reparto: Seth Rogen, Simon Pegg, Nick Frost, Kristen Wiig, Jason Bateman, Bill Hader, Joe Lo Truglio, John Carroll Lynch, Blythe Danner, Sigourney Weaver.

Tráiler

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             Si primero fue una revisión genial de las películas de zombis con Zombies Party y más tarde la parodia algo más irregular pero aún divertida de las buddy movies con Arma fatal, ahora con Paul el compenetrado dúo cómico británico conformado por Simon Pegg y Nick Frost apostaban por la parodia-homenaje de las cintas de extraterrestres.

Dejando fuera de la ecuación a Edgar Wright, director y guionista junto con Pegg de las anteriores, sustituido por Greg Mottola en la primera faceta y por el propio Frost en la segunda, Paul propone un ejercicio nostálgico para aquellas generaciones crecidas a la luz de los cátodos de las emisiones de la serie B de ciencia ficción de los años cincuenta, la primera trilogía de La Guerra de las Galaxias, la serie En los límites de la realidad, las aventuras marca Amblin, Expediente X y demás productos que, a través de ensoñaciones y fantasías protagonizadas por seres venidos de otros planetas, lograban aliviar la dura y prosaica vida real en la Tierra.

             A diferencia de otras parodias devotas como la gran Mars Attaks!, es aquí el propio fan, el nerd, el friki, quien clama por convertirse a la vez en héroe protagonista y feliz destinatario de la cinta. Una premisa con posibilidades en forma de pequeño bromance tierno y privado en el que tanto Mottola –Supersalidos– como Frost y Pegg –que en muchas ocasiones remite a su serie Spaced– tenían las de ganar pero que finalmente queda desplazada y se diluye en paralelo a la aparición del extraterrestre en cuestión, una figura que parece influida por las creaciones de Seth McFarlane, en las que la voz de la lógica y la lucidez, la normalidad en definitiva, es siempre alguien ‘anormal’, ajeno al ser humano, ideal de la razón.

Los soñadores e inmaduros niños grandes quedan reducidos a complemento de Paul, un recurso con efectivos golpes de hilaridad pero más visto, más predecible, menos entrañable.

             Paul transcurre así con agrado, como una cinta simpaticona, con abundantes guiños cariñosos a su material de origen –incluso Steven Spielberg se presta a un cameo telefónico-, pero convencional y sin excesiva garra a pesar de la presencia de críticas no demasiado corrosivas contra la siniestra fiebre ultrarreligiosa de los Estados Unidos, y que deja la idea de que, quizás con el apoyo de Wright, con un tono más  melancólico e intimista y conservando una mayor personalidad propia, hubiera alcanzado mejores resultados.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 5,8.

Nota del blog: 6.

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