Archivo |

Looper

9 Nov

“- Un momento, un momento Doc, ¿Quieres decir que has construido una máquina del tiempo…? ¡¡¿En un DeLorean?!!

– Siempre he pensado ‘si vas a viajar al pasado, hazlo con estilo’ ¿Y que mejor que con un DeLorean?”

Doc (Regreso al futuro)

 .

 .

Looper

 .

Año: 2012.

Director: Rian Johnson.

Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt, Pierce Gagnon, Jeff Daniels, Noah Segan, Paul Dano, Piper Perabo, Qing Xu.

Tráiler

 .

 .

             En el cine negro, el concepto de futuro es una línea muerta. Se conoce de antemano: no va a ser bueno. De modo que nada como saber que un día, el cuerpo propio y sentenciado retornará al pasado, donde sea uno mismo quien lo liquide. Fatalismo al cubo.

             Rian Johnson, asumiendo funciones de director y guionista, defiende en Looper un curioso future noir en el que las sórdidas ciudades avanzan a su entierro sometidas a una decadencia inexorable y las únicas relaciones humanas, como el asesinato de trapos sucios escurridos desde un futuro aún más turbio, se establecen con metal de por medio.

El cine negro y el thriller se entremezcla sin solución de continuidad con la ciencia ficción para conformar dos dilemas en la mente del entonces amoral matón Joe (Joseph Gordon-Levitt, maquillado para resultar una versión rejuvenecida de su alter ego): uno, producto de las inagotables paradojas de los viaje en el tiempo, entre la salvación de uno mismo o la salvación aparejada del reformado, lúcido -más por viejo que por diablo- y paternal yo venidero (Bruce Willis recordando parte de sus papeles en 12 monos y The Kid y mostrando un envejecimiento mayor del que se le supone y que incide en el desaliento del relato); otro, que ya planteaba simbólicamente Masacre: ven y mira a propósito de Hitler, sobre el homicidio necesario de un niño inocente que se sabe la encarnación futura del Mal más absoluto (sorprendente Pierce Gagnon).

             Unas complejidades argumentales que en el libreto, miradas con cierta distancia, no son tantas, dejando aparte las mencionadas carambolas y contradicciones resultantes del análisis racional de ese cruce de caminos en el tiempo -a lo que el propio director, tomando la voz de Willis, apela con agresividad en cierto pasaje- y que dan lugar a una intriga sólida y solvente pero quizás un tanto estancada a mitad de camino, dejando de profundizar en los vericuetos éticos y emocionales de la versión presente y futura de un personaje tridimensional, terriblemente ambiguo, y que conserva coherencia en ambos mundos.

Porque, al fin y al cabo, posiblemente es de lo que trata todo esto, de hallar la salvación en un mundo huérfano de esperanza, en este caso por duplicado y por caminos semejantes pero perpendiculares.

              Así, en su segunda mitad, Looper mantiene una espera hasta el desenlace que resulta más estirada que tensa, menos rauda que el fogoso inicio y la nervuda conclusión, aunque, producto de un guion inteligente, sabe conservarse seca y amarga, sin caer en melodramas ni efectismos baratos, siempre de agradecer.

Además, posee una de las mejores y más ocurrentes escenas de tortura jamás vistas.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7.

A %d blogueros les gusta esto: