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Agallas

21 Oct

“Espero que el Estado me rehabilite como se rehabilita a los drogadictos, porque ser contrabandista no deja de ser una droga como otra cualquiera.”

Laureano Oubiña

 

 

Agallas

 

Año: 2009.

Directores: Samuel Martín Mateos, Andrés Luque.

Reparto: Hugo Silva, Carmelo Gómez, Carlos Sante, Rula Blanco, Xavier Estévez, Tomás Lijó, Celso Bugallo.

Tráiler

 

 

             Agallas, una cinta que se mueve entre dos aguas con atrevimiento pero mucha más torpeza que acierto, es a ratos un intento de cine negro a la española sobre las organizaciones gallegas del narcotráfico –inspiradas en aquellos temibles finales de los ochenta de los Laureano Oubiña y los Sito Miñanco, los años del caballo y las generaciones perdidas-, a ratos sátira del mismo, aprovechando el aroma de pueblerinismo mal venido a más de estas mafias y de la chapuza idiosincrásica del país en general.

             La película exhibe sin pudor un refrito mal digerido de influencias e imitaciones de tramas, soluciones y estilos, a caballo, como decíamos, entre el homenaje y la parodia. Los debutantes Samuel Martín Mateos y Andrés Luque se dedican de esta manera a demostrar al respetable que han visto y adorado muchísimas películas del género y que buscan, de cinéfilo a cinéfilo, su complicidad. Un truco con muchos defensores pero barato, viejo y a estas alturas, tras aguantar mil remezclas de igual calaña auspiciadas por la idolatración popular del genio caprichoso de Tarantino, muy gastado. Sobre todo cuando uno se pasa de listillo.

             A pesar de reírse de sí misma (más bien, solo intentarlo), el filme termina por tomarse en serio más de lo debido, por lo que no se sabe bien si juega a ser un remedo cateto y con devoción adolescente de Scarface y el cine de gángsters de las grandes ligas o aspira, en cambio (o al mismo tiempo) a conseguir establecer, a su manera, cierto parentesco ibérico con el desenfadado cine criminal de Guy Ritchie.

Sin embargo, aparte de la descompensación y la ostensiblemente malograda mezcolanza de ambas corrientes, el denominador común de un guion deplorable, con no pocas líneas de auténtica vergüenza ajena, sobre todo cuando trata de ser contundente –aunque salve puntos en las conclusiones-,  acaba siendo lo cutre y el esperpento mal llevado, representado en su totalidad por su personaje protagonista, un pazguato mal acabado con el que el guaperas televisivo Hugo Silva, en la cresta de la ola por la casposa Los hombres de Paco, trata de zafarse de su vitola de cara bonita a través de la caracterización caricaturesca y la hiperinterpretación añadida. Carmelo Gómez, en teoría destinado a ejercer una contraposición de garantías, tampoco le anda a la zaga en histrionismo.

Visto el plan, mejor quedarse con Airbag.

 

Nota IMDB: 5,2.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog: 2.

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