Outrage

11 Oct

“Me gustaría poder hacer cine más artístico, pero tengo que hacer entretenimiento para tener espectadores”

Takeshi Kitano

 

 

Outrage

 

Año: 2010.

Director: Takeshi Kitano.

Reparto: Takeshi Kitano, Kitamura Soichiro, Jun Kunimura, Renji Ishibashi, Tomokazu Miura, Kippei Shiina, Ryo Kase, Tetta Sujimoto.

Tráiler

 

 

             Después de tres ejercicios de autorreflexión y psicoanálisis filmado –Takeshis’, Glory to the Filmmaker!, Aquiles y la tortuga– Takeshi Kitano, cada vez con más comentarios, sobre todo por parte de sus fieles, arreciando sobre su deriva cinematográfica, decide plantarse y arrojar contra su público aquello que éste parece pedirle: una vuelta a las andadas, un estallido de estilizada violencia yakuza como en los viejos y buenos tiempos.

             A través de esta contestación resignada pero brutal que es Outrage, el realizador japonés pone frente al objetivo a esa organización jerárquica y ritualizada hasta lo ridículo, y más casposa que gloriosa, que es la yakuza japonesa. Aunque la mirada de Kitano siempre tuvo un halo irónico, nunca fue tan directo y descarnado como ahora.

Ya que tiene que volver al cine de gángsteres, a Kitano le apetece divertirse.

             De hecho, más que una nueva entrega de mafiosos nihilistas a los que la muerte les sabe igual que la vida, Outrage parece una de las locuras del incontenible Takashi Miike.

Este conjunto ultraviolento de ascensos y caídas, traiciones y vendettas –rasgos paradigmáticos del género-, protagonizado por un grupo de desheredados empleados como punta de lanza y carne de cañón en unas guerras en las que la senilidad y el sadismo del capo de capos sirve como agente del caos, no es más que una carcajada cruel y abrasiva, hemoglobina y plomo mediante, a costa de ese monstruo mitificado e idolatrado.

             La cinta reconcilia la más cruda fiereza y garra de Kitano, su talento para la puesta en escena –aunque con unas aspiraciones artísticas ostensiblemente rebajadas- y su macabra y burlesca imaginación,conmemorada a impregnar de desorden y absurdo la pantalla y que, dentro de estos vericuetos de escalafones, escuadras criminales y pugnas intestinas, se torna incluso confuso de seguir por momentos.

             Sin embargo, lo que importa es descerrajar el sinsentido de una organización que se mea en el mal llamado honor del criminal. Nada que ver con aquellos estoicos hombres del clan, leales incluso en el destierro y la traición, del tradicional yakuza eiga.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

8 comentarios to “Outrage”

  1. plared 13 octubre, 2012 a 06:11 #

    Esta creo que es la única que no he visto de kitano. Director que ya sabes que me gusta bastante y sigo considerando tanto Dolls como han- bi. Cumbres del cine oriental, lo que es decir mucho. Cuidate

    • elcriticoabulico 13 octubre, 2012 a 16:43 #

      No es su mejor cinta, ni siquiera es una en la que se aprecie demasiado su estilo. Es más como una caricatura enrabietada de su cine.

  2. Dessjuest 13 octubre, 2012 a 12:46 #

    La peli no la he visto, pero la frase que abre la entrada es magistral.

    • elcriticoabulico 13 octubre, 2012 a 16:46 #

      Aunque la dijo en el pasado festival de Venecia en la presentación de Outrage Beyond, la segunda parte de ésta, es una frase que define a la perfección las intenciones de ambas.

  3. adrián esbilla 16 octubre, 2012 a 20:12 #

    Me pareció un Kitano cansado de Kitano que no sabe muy bien hacia donde ir. Ni siquiera la desmitificación de la yakuza es algo que sorprenda. En el cine japonés eso es algo ya finiquitado a principios de los 70.

    • elcriticoabulico 17 octubre, 2012 a 00:35 #

      Desde la gran Zatoichi se le ve un poco perdido, sí. De ahí tanta reflexión en sus películas posteriores y, ahora, algo que está a medias de la pataleta, el corte de mangas y el divertimento enrabietado. Pero qué demonios, la cogí sin mucha espectativa y me entretuvo.

  4. Chris 8 enero, 2019 a 18:00 #

    No estamos ante un trabajo como “Sonatine” o “Flores de Fuego”, ni siquiera como “Brother”, aquí el sr. Takeshi hace un tributo al cine de yakuzas más clásico y directo, en especial al de Fukasaku, aparte de tomarse tiempo para algún que otro autohomenaje. Eso significa que nos va a meter de cabeza en el mundo de la mafia japonesa, sin edulcorantes.
    Éste, como él mismo admitió, fue un proyecto que hizo con una única intención: entretener, y bien que cumple su cometido. Adiós a los simbolismos, a los paréntesis poéticos, a los cuadros de flores, estamos ante clanes de hombres despiadados más preocupados de su dinero que de cumplir lealtad a sus compañeros; si hay que matar se mata, si hay que romper huesos o cortar dedos así se hará, se derramará mucha sangre y jamás se rechistará a los que mandan, todo quedará en miradas de sumisión, en vacías reverencias y la excusa para justificar tales acciones será la de “es pura formalidad”.

    Así es la descorazonadora tradición de la yakuza, y nunca cambiará. Y precisamente eso es lo que contemplamos en “Outrage”. Kitano nos sumerge en la historia del enfrentamiento que libran a sangre fría los Murase y los Ikemoto; los jefes ordenan y van desapareciendo personas, pero el responsable de toda esa red de mentiras y traiciones es el codicioso presidente Sekiuchi, que bajo sus viles palabras de engaño está haciendo que todos se maten para quedarse con los distintos territorios. El leal y veterano Otomo, al que da vida Kitano (que, como siempre, vuelve a hacer de él mismo), es poco menos que un pelele manipulado que, como tantos otros, hace el trabajo sucio sin poner pegas.
    La trama no se centra exactamente en ningún personaje en concreto, aunque el que interpreta “Beat” Takeshi adquiera más protagonismo. Lo que hace es descubrir las rencillas internas de cada uno de los integrantes de los clanes, presentándolos como piezas de un único engranaje, que se mueve de forma constante, así vemos la venganza de Otomo contra Ikemoto, la traición de Kato hacia Sekiuchi o el chantaje que perpetran Mizuno e Ishihara con ese embajador negro, mientras que los policías corruptos dan vueltas por el escenario aprovechando la situación, todo esto filmado con nervio, entre momentos de calma y grandes estallidos de violencia y repleto de giros de guión salpicados de un ácido humor negro, marca de la casa del director.

    Kitano demuestra que ha renovado su cine y prescinde de antiguos colaboradores. Ya no tenemos al maestro Hisaishi en la banda sonora; la densa música de Keiichi Suzuki encaja más con el crudo y escabroso tono del film. Por no tener no tenemos ni a Susumu Terajima, aunque podemos deleitarnos con las grandes actuaciones de grandes como Renji Ishibashi, Jun Kunimura, Kippei Shiina y Fumiyo Kohinata, e incluso aparece en un papel muy secundario Eihi Shiina, la mujer que nos heló los huesos en “Audition”.
    “Outrage” nos ofrece grandes momentos como la explosión en el restaurante, el tiroteo en la sauna, la escena en la cocina de la taberna, con esos palillos clavados en la oreja del cocinero (homenaje a “Flores de Fuego”), que es para partirse, o la del castigo de Otomo a Murase en el dentista…sólo una palabra puede acompañar a secuencias como estas: bestial. En fin, una película para los amantes de este cine, los que disfrutaron con las “Batallas sin Honor ni Humanidad” de Fukasaku, con el “Gonin” de Ishii o con el “Cementerio Yakuza” de Miike; los no aficionados no gozarán realmente la obra del director. Yo, por supuesto, lo hice, porque es que es una gozada ver a Takeshi Kitano, con su edad, reventando esternones a puñetazos sin despeinarse.

    Este hombre es muy grande, y si no, atentos a esa escena en la que Kataoka le interroga en la comisaría, y veréis que el poli está enfocado sólo de frente pero Kitano aparece desde distintos ángulos.
    Esto viene a indicarnos que su omnipresencia y omnipotencia es indiscutible, porque…¿quién va a tener cojones para discutírselo?

    • elcriticoabulico 9 enero, 2019 a 14:21 #

      Esa bestialidad yo la veo más irónica que nunca. Incluso bordeando el desdén. Tras verla me daba por pensar que a Kitano solo le falta salir al final y, como si fuese Máximo Décimo Meridio, preguntarle al respetable que si se ha divertido. Yo me divertí, porque Kitano cuando se pone en plan cabrón suele ser muy entretenido de ver. No respeta nada.

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