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Cabalgar en solitario

9 Sep

“La mejor manera de conocer el lejano oeste es viajando a través del mismo.”

Budd Boetticher

Cabalgar en solitario

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Año: 1959.

Director: Budd Boetticher.

Reparto: Randolph Scott, Pernell Roberts, Karen Steele, James Coburn, James Best, Lee van Cleef.

Tráiler

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             Después de encadenar los que suelen considerarse sus dos capítulos más flojos, Buchanan cabalga de nuevo y Nacida en el oeste, el ciclo Ranown, esa conjunción artística entre el productor Harry Joe Brown, el director Budd Boetticher y el actor Randolph Scott, retornaba, en cierta manera, a sus orígenes.

             De nuevo con el indispensable Burt Kennedy a los mandos del guion, Cabalgar en solitario comienza como a Boetticher más le gustaba: el héroe, apareciendo en un entorno áspero, de polvo y piedra, azotado por el viento, dejando tras de sí una larga caminata física y espiritual, cargado con el pesado fardo de una conciencia que lo atormenta, un vacío o una ausencia que llenar.

Randolph Scott, caballero de la triste figura, surge, más tieso y huraño que nunca, luciendo esposas al cinto, mientras desde el fondo del plano, un inquieto, desafiante y juvenil asesino se enfrenta a su autoridad de hombre de justicia venido a menos, de honrado sheriff a innoble cazarrecompensas. Ben Brigade, un personaje monomaníaco, doliente, todo pasado, hosco, desnudo de sentimientos, transformado en una roca más del paisaje.

            Como en Tras la pista de los asesinos, primer título de la saga, el trayecto de huida-persecución se convierte en un recorrido en el que Scott deberá cerrar el círculo de su andadura, purgar el mal que lo reconcome de forma obsesiva, somatizado en el hermano mayor del bandido que escolta hasta Santa Cruz, interpretado por uno de los grandes villanos del Oeste, Lee van Cleef, aún lejos de su etapa de popularidad.

A su lado, como en la anterior, y del mismo modo que también sucederá en Estación Comanche, insospechados y ambiguos compañeros de fatigas –una de las especialidades de Kennedy, eficaz escritor de personajes-, los forajidos interpretados por un Pernell Roberts pre-Bonanza y el debutante James Coburn. Una amenaza latente que guarda, a medio enterrar, dudosos asuntos pasados pero que, al igual que el héroe, se encuentran embarcados en una presunta búsqueda de redención. La semejanza de su naturaleza es tal que de la boca de Roberts aparece alguna sentencia pronunciada por Scott en Los cautivos.

Y, como no podía ser menos, la chica (Karen Steele, en su tercera participación en la serie), fortín de la nobleza y la bondad y de las segundas oportunidades.

            Terreno conocido en el que todas sus partes se mueven como pez en el agua, narrado con la intensidad de su concisión habitual, con fuerza y alientos épicos, dentro de las limitaciones de sus hechuras, por Boetticher, que logra salvar con un sordo grito de rabia un desenlace al que el libreto conduce y resuelve de manera no del todo convincente.

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7.

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