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Legend

3 Sep

“La idea original era hacer un cuento de hadas clásico, pero si analizas estos cuentos, la mayoría de ellos o son demasiado cortos, o son demasiado complejos.”

Ridley Scott

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Legend

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Año: 1985.

Director: Ridley Scott.

Reparto: Tom Cruise, Mia Sara, Tim Curry, David Bennent, Alice Playten.

Tráiler

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            La década de los ochenta, por su gusto por lo extraño, su atrevimiento desacomplejado y el desarrollo de nuevas posibilidades técnicas, fue un campo de cultivo propicio para la ciencia ficción y el cine fantástico, como demuestra todo el ciclo de espada y brujería que desata Conan el bárbaro o la aparición de cintas como Dentro del laberinto, La historia interminable,  La princesa prometida o Willow, de una sensibilidad y un estilo relativamente parecidos, cuentos de hadas o aventuras en mundos soñados que o toman como base la estructura clásica del género o bien la emplean como punto de partida para un ejercicio subversivo o iconoclasta.

Dentro (o comenzando) esta corriente, el británico Ridley Scott emplearía el crédito obtenido en Hollywood –dilapidando buena parte del mismo en el camino- por Alien y Blade Runner, ejemplos de un cine al mismo tiempo clásico y revolucionario, para llevar a cabo una megalómana fantasía medieval, Legend, cuya producción fue ya de por sí tortuosa, alargándose durante cuatro años.

            De nuevo, el filme concita elementos narrativos muy tradicionales –el bien contra el mal, el rescate de la princesa pura por el caballero de noble y valiente corazón, la condena de la mano del capricho de una mujer- con una estética novedosa en la que Scott aplica todos sus conocimientos labrados en sus años de director publicitario.

En cierta manera, esa es la idea: un mensaje sencillo, envuelto con papel deslumbrante. El libreto no encierra grandes misterios: el mundo depende de la vida del último unicornio, atrapado en las mazmorras de un señor oscuro dibujado a partir de la iconografía del Satanás cristiano. Contra él, las fuerzas de la luz encarnadas por un joven inocente con el rostro aún cejijunto y con los dientes descolocados de un bisoño Tom Cruise -que hace lo que buenamente puede con un héroe falto de encanto- y su cohorte de criaturas mágicas, entre las que aparecen elfos, hadas y leprechauns.

Más simple que sencillo, fácil de digerir, con escaso sabor.

            Es por tanto en el condimento, en la puesta en escena, donde se encuentra el punto fuerte del filme. Unos escenarios en los que Scott desata una querencia compositiva que refleja un fuerte influjo disneyniano. Ambientes oníricos, paradisíacos e infernales que, pese a la fascinación que llegan a despertar y a que sostienen por sí mismos buena parte del metraje, caen también en ciertas ocasiones en un abotagante recargamiento.

Todo un fracaso en su época, hoy, para algunos, película de culto.

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Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 5,8.

Nota del blog: 6.

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