A Bittersweet Life

2 Sep

“Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero.”

James Cash Penney

 .

 .

A Bittersweet Life

 .

Año: 2005.

Director: Kim Jee-won.

Reparto: Byung-hun Lee, Yeong-cheol Kim, Ku Jin, Roe-ha Kim, Gi-yeong Lee.

Tráiler

 .

            El cine negro, ese género de sabor genuinamente norteamericano, posee unos códigos propios tan atractivos y universales que le hacen capaz de llevar con dignidad el cambio de aguas, véase el polar francés, un homenaje reconvertido finalmente en un subgénero con su aroma característico, o, más próxima en el tiempo, la revisión iconoclasta del noir y el thriller que llega a cuentagotas desde las pantallas de Corea del Sur, en general traducido en un cosmos propio, auténtico, sorprendente, desacomplejado y gratificante.

Ejemplos como la trilogía de la venganza de Park Chan-wook, el policíaco Memories of Murder o las recientemente estrenadas The Yellow Sea, El hombre sin pasado y Encontré al diablo dan buena muestra de ello.

              Precisamente el nombre del director de esta última, Kim Jee-won, ya había salido a la palestra en las primeras oleadas del género llegadas a Europa, auspiciadas por el éxito del nuevo terror japonés y el gusto por esa particular mirada violenta, retorcida y exótica del cine venido de oriente.

Sin embargo, el caso de A Bittersweet Life no es el mejor para defender lo anteriormente mencionado, sino que, más que un producto fresco y original -cosa que sí podría extenderse en el aspecto formal-, acaba por resultar en su delirio e incontención un refrito de mil y una influencias rebozado, eso sí, con una poderosa puesta en escena –pese a que los puntuales sonidos aflamencados de la banda sonora no le hacen demasiado bien- y una dirección nervuda.

              Un personaje melvilliano, el del mercenario hermético y taciturno sin vida más allá de su violento e ingrato trabajo, que ejecuta con la concienzuda y limpia frialdad de una máquina, también adoptado por los filmes de yakuzas. Un paradigma clásico del noir: jugar con fuego, es decir, con la mujer del jefe. Influencias de mitologías de todo tipo, desde la fantasía edípica de matar al padre y yacer con la madre, hasta la premisa cristiana de la mujer como agente del caos o la fantasía del rescate de la princesa de corazón puro de las fauces del monstruo. El melodrama operístico de plomo y hemoglobina al más puro estilo John Woo.

              Todo ello y mucho más convive en A Bittersweet Life, una película que muta al compás de la mente del protagonista, que se va desquiciando de la mano de un guion desdibujado -también firmado por Kim Jee-won-,  según se adentra en esa venganza tragicómica cada vez más alucinada –si bien el enigmático desenlace, que podría emparentar finalmente la cinta con el Boiling Point de Takeshi Kitano, alegra un poco el sabor de boca- y que, si se sostiene, es precisamente por esa buena labor del cineasta seulés en la dirección, de la que surgen unas envidiables secuencias de acción, de brutalidad estilizada y seca al mismo tiempo.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 6.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: