Buchanan cabalga de nuevo

22 Ago

“Yo no sé lo que el cine del Oeste significa para los europeos, pero para nosotros significa la esencia misma de nuestra vida nacional. Me refiero a la última frontera. El espíritu de la frontera es inseparable de la ciudadanía norteamericana.”

William S. Hart

 

 

Buchanan cabalga de nuevo

 

Año: 1958.

Director: Budd Boetticher.

Reparto: Randolph Scott, Manuel Rojas, Tol Avery, Barry Kelley, Peter Withney, Craig Stevens, L.Q.Jones.

Tráiler

 

 

            Quizás el inicio del filme sirva como premonición. La quinta entrega del ciclo Ranown, fruto de la acertada colaboración entre el productor Harry Joe Brown, el protagonista y coproductor Randolph Scott y el director Budd Boetticher, comienza de modo atípico en comparación con el resto de la saga.

             Scott, el Buchanan del título, por lo general circunspecto por el peso del largo y desafortunado camino que carga en sus espaldas, entra con una abierta sonrisa en el pueblo fronterizo de Arby, y no desiste de ella a pesar de la hostilidad manifiesta de las fuerzas vivas del villorio -tres hermanos que ocupan los cargos de gerente de hotel, sheriff local y juez con elevadas aspiraciones políticas- y al fatalismo que parece inherente a este caballero de la triste figura.

Quizás, decíamos, esa apretada sonrisa de Scott señala la mayor ligereza del argumento en comparación con la sombría intensidad marca de la casa.

            El forastero que se inmiscuye en los asuntos locales, entre dos bandos -el de los opresores, blindados por la falsa respetabilidad de su cargo, y el de los honestos agraviados-, para acabar construyendo el suyo propio, al más puro estilo Cosecha roja -cuya versión western más conocida será Por un puñado de dólares-.

Una premisa jugosa que no despunta sobre todo a causa del pobre guion de Charles Lang -firmante del libreto de la precedente y más que meritoria Cita en Sundown-, endeble, con algún personaje desaprovechado –ese intrigante Carbo del que nunca se llega a explotar su potencial- y con demasiadas lagunas y torpezas que acaban en un final de simplona apariencia shakesperiana.

            Sin embargo, Boetticher, haciendo gala de su gran oficio, logra sacar adelante el asunto en forma de película modesta –en este caso no solo debido a la escasez de medios- pero entretenida, filmada con pulso firme desde ese estilo sencillo pero poderosamente expresivo –las barras metálicas de la puerta del sheriff cruzándose en la cabalgada del recién llegado, casi a modo de premonición; Buchanan espetando que es una ciudad donde todo cuesta diez dólares mientras mira de medio lado a una mujer-.

Más menor que de costumbre.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 6.

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