La gran estafa

20 Ago

“Cuando le mostré a Walter Matthau el primer corte de La gran estafa, todo lo que dijo fue ‘Bueno, admito que es una película pero ¿puede explicarme alguien de qué coño va?’.”

Don Siegel

 

 

La gran estafa

 

Año: 1973.

Director: Don Siegel.

Reparto: Walter Matthau, Joe Don Baker, John Vernon, Andrew Robinson, Felicia Farr.

Tráiler

 

 

            Algo tiene el cine de Don Siegel que parece propenso a melancolía, a un estado de pesimismo y decepción que quizás esté ligado a su condición de relativo outsider, de morador de los márgenes de la industria con su cine correoso y auténtico, firme y directo, muchas veces puesto al servicio del mejor postor. “Como una puta”, como él admitía.

Así las cosas, nadie mejor que Siegel para captar el espíritu turbulento, resacoso y triste de los setenta.

Ya lo demostró nada más comenzar la década con la construcción de todo un icóno, el inspector Harry Callahan, que bajo su rostro forjado en plomo escondía ese aura de agria decepción fruto de un sistema cochambroso y corrompido, pasto de la injusticia, la falta de escrúpulos y de moralidad. Unos vicios que, paradójicamente, acabarán por ser, de la mano del sufrido policía, el intento experimental de cura de toda su corrupción.

             Dos años después, y en esta ocasión desde el lado de un criminal que esgrime también su propio código de conducta en un mundo a la deriva – Charley Varrick (Walter Matthau, perfecto rostro para cargar el cansancio y el hastío), humilde asaltador de bancos de poca monta‑, Siegel repite el retrato de un mundo de ilusiones rotas, de cinismo descerrajado; una ficción publicitaria donde nada es lo que parece.

Un pueblecito idílico, bucólico, del corazón del país, oculta en el interior de su nimio banco casi un millón de podridos dólares procedentes del blanqueo de la mafia.

             El típico caso de alguien que se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado: Charley Varrick –a su vez disfrazado de apacible anciano- y su banda –entre ellos el ultravillano Scorpio de ese Harry el sucio– perpetrando un golpe de lo más chapucero, parido ya con cesárea, destinado a levantar las iras tanto de la policía como de los gángsters, corporeizados en un amable director bancario con alma de serpiente -irónicamente el alcalde de, otra vez, Harry el sucio– y un temible matón que, de la misma manera que, tan solo un año antes, había ideado genialmente Carne viva con su malvado Mary Ann, responde al femíneo nombre de Molly (Joe Don Baker, acertada elección por su apariencia inocente, quizás no tanto a la hora de imprimir esa sensación de amenaza velada que no termina de resultar tan efectiva como pretende).

             En definitiva, un mundo y unos tiempos en los que el final feliz es imposible, en los que todo es maldad, interés material y podredumbre espiritual; todo ello enredado en un guion no demasiado profundo o intenso pero sí bien montado, que sabe explotar la intriga con atractivo e inteligencia pese a dejarse llevar por algún detalle impropio con poca justificación, dirigido por Siegel con su contundencia y sequedad habitual pese contar con algún tramo que deja cierta sensación de irregularidad en el ritmo del filme.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6,5.

4 comentarios to “La gran estafa”

  1. Jedy mi Padawan esta de acuerdo contigo 21 agosto, 2012 a 20:23 #

    Ok, tampoco la he visto, y mira que veo de todo, pero he de reconocer que no es de mi época favorita del cine, estos años me parecen un poco desesperanzados y dan a entender que solo pueden sobrevivir los duros. Yo soy una blandita.

    Drive te gustara, tb habla de la desesperanza y de que tenemos que hay que asumir lo que somos y que no tendremos fácil cambiar. Animate!

  2. plared 22 agosto, 2012 a 01:03 #

    bastante flojita no en vano donde en realidad destaca Walter Matthau es en la comedia. Es verle y recordar esa maravilla que es en bandeja de plata. Cuidate

    • elcriticoabulico 22 agosto, 2012 a 11:23 #

      Yo la veo bastante entretenida, con algunos puntos flacos, pero con ese aire aguerrido y pesimista que tanto agradezco a Siegel, un tipo que suele gustarme. Matthau dio grandes momentos en la comedia, pero me parece muy apto para el drama. De hecho, este personaje de Charley Varrick, como menciono en la crítica, le viene bastante al pelo por su particular rostro.

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