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Prometheus

8 Ago

“Es absurdo pensar que estamos solos en el universo.”

Ridley Scott

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Prometheus

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Año: 2012.

Director: Ridley Scott.

Reparto: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Logan Marshall-Green, Guy Pierce.

Tráiler

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            Es quizás su irregular trayectoria reciente la que le haya llevado a Ridley Scott a echar la vista atrás e intentar reverdecer los viejos laureles de quien otrora fuera uno de los más importantes y mejores renovadores de la ciencia ficción gracias a títulos como Alien: el octavo pasajero y Blade Runner.

Un retorno al pasado –recurso en alza en estos tiempos de sensibilidad ochentera y escasez de ideas y originalidad- en el que, no obstante, Scott tira de orgullo y no renuncia a la autoría por medio del reciclaje de una serie agotada, un intento de desmarcarse del monstruo creado con una reconversión hacia terrenos más trascendentes, tomando como punto de partida aquel enigmático space jockey que a tantas cábalas ha dado lugar entre los apasionados de la saga.

Nobles, arriesgadas e interesantes intenciones -tambien imbricadas en esa molesta y obviamente comercialista tendencia de otorgar explicaciones prosaicas a conceptos sugerentemente abstractos-, pero que luego hay que cumplir.

            Si la expedición del Nostromo se adentraba en el infierno, localizado en los confines del Universo, la nave Prometheus lo que aspira es a encontrar el cielo, dialogar con el sumo hacedor y conocer los secretos de la existencia.

Sin embargo, Prometheus –el titán que, en la mitología griega, creó e igualó a los hombres con los dioses entregándoles el fuego- no logra alzar el vuelo como película de ciencia ficción reflexiva, filosófica o metafísica como, proponiendo un modelo lejano, podría ser 2001: Una odisea del espacio o el introspectivo viaje espacial del Solaris de Tarkovski. Más bien acaba recordando de nuevo, quizás sin quererlo o simplemente resignándose a ello, a uno de aquellos filmes de terror fantacientífico que se quisieron ver como influencia del primer Alien, como la italiana Terror en el espacio.

Esa mirada pesimista hacia el propio ser humano, un demiurgo en sí mismo -una vertiente dentro de la cual se retoma además el tema de la maternidad traumática y aberrante de la saga original-, acaba por carecer de garra. Se acaricia en varios tramos sin incidir nunca en profundidad, mientras que otros cabos quedan sueltos por torpezas de un guion poco atrevido a la hora de la verdad -ese concepto de mensaje prehistórico de ‘llamada al planeta’ no parece tener demasiado sentido- y que, desde esta perspectiva espiritual, apuesta como asunto central por una poco convincente defensa de la fe como motor existencial.

            De la misma manera, esta superficialidad se extiende a un reparto poblado de personajes en general poco trabajados –a excepción, en parte, de aquellos encarnados con notable corrección por Noomi Rapace y el hiperactivo Michael Fassbender, que continúa labrándose un nombre importante-, desaprovechados o decorativos –como caso más flagrante, el de Charlize Theron, esa mujer descorazonada más androide que los androides-, o directamente imbéciles -el científico que se lanza a explorar un planeta sin escafandra y a lo loco; el biólogo que mete la mano en la boca de una especie desconocida-. Estos últimos son plaga, capaces de destruir cualquier credibilidad que pudiera tener un relato de por sí engoladamente rimbombate y terminan por provocar la sensación de que se merecen cualquier atrocidad que les ocurra. Siguiendo esta línea, se suma el total absurdo de maquillar a un actor joven con el único fin de encarnar a un anciano –¿no hay en todo Hollywood septuagenarios de garantías en activo?-, si bien, al parecer, es una estrategia para introducir flashbacks o pasajes sobre el pasado de la siniestra compañía Weyland finalmente perdidos en el olvido.

             Por lo menos, apoyado en un fabuloso escenario natural, aún permanece el talento técnico de Scott en una factura visual apabullante, demostrando ser un cineasta a priori perfectamente capaz de sacarle todo el jugo a un recurso todavía en pañales como es el 3D, y, más comedidamente, su nervio en la dirección –la película se podría calificar más como insípida que como aburrida-.

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Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 4,5.

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