La taberna del irlandés

5 Jul

“Nunca pensé en lo que hacía en términos de arte, o esto es grande o estremecedor, o cosas por el estilo. Para mí siempre fue un trabajo, que yo disfruté enormemente, y eso es todo.”

John Ford

 

 

La taberna del irlandés

 

Año: 1963.

Director: John Ford.

Reparto: John Wayne, Elizabeth Allen, Lee Marvin, Jack Warden, César Romero, Dorothy Lamour, Jacqueline Malouf.

Tráiler

 

 

            El director John Ford y John Wayne, su alter ego ante las cámaras, emprendían la última de sus numerosas y memorables aventuras. Será esta una aventura tropical apacible, sencilla y desenfadada, de suaves y cálidos tonos crepusculares, que encuentra a un otoñal John Wayne, veterano de guerra, regentando una cochambrosa cantina en una recóndita isla de la Polinesia francesa, lugar que Ford ya había transitado en Huracán sobre la isla –de la que del mismo modo recupera para un pequeño papel a Dorothy Lamour, cantante y actriz ligada a ambiente exótico y hawaiano-.

            Un pacífico paraíso en el que los últimos y testimoniales rescoldos de un pasado violento y azaroso, traslación también en la propia carrera del director y el actor, son una tradicional pelea que se repite y perpetúa cada año como celebración de una onomástica compartida entre Wayne y un viejo compañero de fatigas interpretado por otro de los grandes tipos duros del cine, Lee Marvin, en la que se diría una reproducción entrañable y amistosa del épico y arcaico duelo entre Tom Doniphon y Liberty Valance.

            John Ford entremezcla así dos de sus temas favoritos, las postales idílicas y las peleas de bar, con una trama familiar y romántica de herencias millonarias y encontronazos explosivos entre la fría rigidez del urbanita y la cálida tolerancia isleña con engaños bienintencionados y aprendizajes vitales de por medio.

Una línea argumental modesta, previsible, con detalles un poco caducos –los detractores de Ford encontrarán munición de sobra, y con razón aquí, para tacharle de machista- y en la que Wayne no queda ya demasiado creíble como galán, pero que, a pesar de todo, no impide que La taberna del irlandés resulte una obra simpática y disfrutable, rodada con el buen gusto característico del cineasta.

            Aún así, permanece la sensación de que lo mejor del filme no es la relación entre Wayne y la chica, sino aquella más escueta entre Wayne y Marvin, pura dinamita apaciguada por la somnolienta y melancólica calma del trópico paradisíaco.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7.

8 comentarios to “La taberna del irlandés”

  1. plared 6 julio, 2012 a 02:27 #

    Lo que recuerdo de esta película es una pelea espectacular en un bar. Y como dices imágenes de postal. La verdad es que poco mas…..

    • elcriticoabulico 6 julio, 2012 a 11:38 #

      No nos engañemos, poco más tiene y eso que las peleas comienzan como plato fuerte y luego se racionan demasiado, sobre todo por la incomprensible relegación del personaje de Marvin a un segundo y desaprovechado plano.

  2. Dessjuest 6 julio, 2012 a 07:50 #

    Yo tengo algún recuerdo más, entre otros el mosqueo de mi padre, gran seguidor de Wayne, al ver que no era “como las otras suyas”, pero no me disgustó del todo, tenía cierto encanto.

  3. ALTAICA 7 julio, 2012 a 02:05 #

    Muy acertada crónica de una obra menor del gran cineasta del parche en el ojo. Y es más que acertada pues sopesa las carencias evidentes de esta película, pero incide en esa atmósfera entrañable que la hace disfrutable.

    La entrada sobre la posición de Ford sobre el cine y su obra es magnífica, poniendo de manifiesto que muchas veces se alcanzan logros extraordinarios desde la sencillez formal o, al menos, desde una aparente sencillez formal. Por otro lado, sí podemos ver en algunas películas del maestro un interés estético y plástico, que si bien no se articula ni se ha articulado jamás como motor de sus películas, sí es visible que en muchas secuencias pretende cierto lirismo y una innegable belleza artística.

    Sin duda Marvin es un actor descomunal afrontando esos enormes papeles de villano, pero viendo ayer a Palance en Raíces profundas me quedo de piedra ante una frialdad que provoca el pavor al contemplarlo. Marvin sería la vehemencia y Palance el hedor. Un abrazo y una vez más gracias por dejarnos tan buenas críticas para los que amamos el cine.

    • elcriticoabulico 7 julio, 2012 a 11:22 #

      Muchas gracias, Altaica, ya sabes que me encanta tenerte por aquí… esto se enriquece. Lee Marvin admite dudas sobre su maldad (un golpe del destino, la mala suerte, elecciones equivocadas,…) cosa que en Palance no sucede, su rostro cincelado en granito representa el mal en abstracto, sin complejos y sin remordimientos sobre su condición (aunque también tiene pseudovillanos magníficos, como el Raza de la obra maestra Los profesionales).

  4. plared 7 julio, 2012 a 03:27 #

    La leyenda de la ciudad…es una película realmente buena. Simplemente por ver a Marvin cantando estrella errante, ya merece la pena. Gran película si señor

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