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A bayoneta calada

18 Jun

“Una película es un campo de batalla. Amor, odio, violencia, acción, muerte… En una palabra, emoción.”

Samuel Fuller

 

 

A bayoneta calada

 

Año: 1951.

Director: Samuel Fuller.

Reparto: Richard Basehart, Gene Evans, Michael O’Shea, Richard Hylton, Craig Hill, Skip Homeier.

Tráiler

 

 

            El éxito de Casco de acero había propiciado a Samuel Fuller un contrato de siete colaboraciones con la Warner Brothers. Era su primera incursión en el cine bélico, el que sería su género predilecto. En él desplegará sus abundantes conocimientos en materia castrense, buena parte de ellos extraídos de su propia biografía, ya que había formado parte de la campaña de África de la Segunda Guerra Mundial.

            El primero de estos siete proyectos para la Warner retornará a la Guerra de Corea por entonces en curso, una de las principales espitas de la naciente Guerra Fría. Elaborada en colaboración con el Departamento de Defensa, A bayoneta calada se presenta como un homenaje al valor y el sacrificio de la infantería estadounidense, personalizada en un destacamento encargado de acometer una maniobra de distracción para asegurar la retirada del grueso del ejército y, más en concreto, en la figura del dubitativo cabo Denno (Richard Basehart), militar de carrera frenado por su incontrolable terror al liderazgo y la muerte en combate.

             A diferencia de Casco de acero, una visión bastante pesimista e individualista de la guerra, donde la mayor gloria del soldado consiste en una supervivencia ajena a cualquier contenido político, A bayoneta calada acentúa el carácter propagandístico de la trama, rebajando por el contrario la oscuridad en el retrato de la guerra, donde las muestras de flaqueza tan solo se destinan a una futura reversión ejemplarizante.  

Es por ello por lo que A bayoneta calada resulta un filme plano, entregada a su carácter de himno destinado a enardecer la moral en primera línea y retaguardia. Las vacilaciones de su protagonista poseen un desarrollo ramplón y previsible, mientras que el resto de personajes se ciñen a su representación de los distintos tipos humanos del ejército, sin mayor intento de tridimensionalidad que los insertos ocasionales de una voz en off, bastante burda en general, a excepción del sargento Rock, un hombre transformado en un perro de presa profesional, con la muerte mecanizada en su interior, veterano de mil batallas, limpio de toda duda, posible antecedente de ese Zac de Casco de acero interpretado también por Gene Evans que abogaba por la necesidad de aislar toda reflexión o sentimiento humano como indispensable garantía de supervivencia física y mental.

             Apenas sobresalen unos pocos rasgos del poder visual y expresivo de su director –la lograda atmósfera sepulcral de la separación del valeroso pelotón del contingente principal, la cruda representación de una muerte carente de adorno alguno- en una cinta de abierto militarismo y escaso interés.

Filme de debut de un imperceptible James Dean.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 4,5.

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