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El nuevo mundo

15 Jun

“Creo que Malick prefiere construir una casa que entrar en el mundo de las inmobiliarias y venderla.”

Brad Pitt

 

 

El nuevo mundo

 

Año: 2005.

Director: Terrence Malick.

Reparto: Q’orianka Kilcher, Colin Farrell, Christian Bale, Christopher Plummer, August Schellenberg, Wes Studi, Yorick van Wageningen.

Tráiler

 

 

            Después del fracaso de público de la infravalorada Días del cielo mediarán veinte años hasta que Terrence Malick rompa su silencio cinematográfico con La delgada línea roja, extraordinario retrato del hombre enfrentado a la irracionalidad.

Esta vez, empleando un guion escrito tres décadas atrás, Malick tan solo aguardaría un lustro para entregar su nuevo poema en imágenes: la revisión del romance entre el capitán inglés John Smith (Colin Farrell) y la princesa algonquina Pocahontas (la suizo-peruana Q’Orianka Kilcher) en la virgen Norteamérica del siglo XVII. El encuentro entre un mundo enfermo y caduco y el Edén del buen salvaje, la transformación del hombre y la civilización, medidas insignificantes frente al todo de la Naturaleza y el Universo, por el amor y el desamor.

            Como en La delgada línea roja, el cineasta tejano propone el renacimiento de un hombre alienado por el contacto con la pureza e inocencia idílica de una sociedad no maleada por los vicios del mundo moderno, urbano, fabril y destructivo. La vida como un continuo nacer y renacer, un proceso de metamorfosis interior derivado del contacto humano.

Así, destaca el contraste entre ese buen salvaje –los algonquinos aquí, los melanesios en La delgada línea roja, la infancia en Días del cielo y, en cierto modo, Malas tierras-, nacido de la Naturaleza –unas escenas acuáticas que tienen algo de seno uterino-, en comparación con Smith, devuelto a la vida al conmutársele su condena a muerte en el mismo cadalso mugriento.

Un proceso de incesante muerte y resurrección de ilusiones y esperanzas que va enlazando toda la estructura capitular del filme.

            El nuevo mundo de la vieja civilización que nace ya corrupto, presa de unos vicios incardinados en su putrefacto interior. Unos seres extraños y aparatosos, intrusos en un paraíso al que no pertenecen y al que, con su solo contacto, ya contaminan de manera irreparable –premisa que ya aparecía también, aunque más tangencialmente, en La delgada línea roja-. Incluso en un contacto virtuoso como el del amor entre ese Smith en busca de lavar su alma de pecados, ser marginal por su origen humilde y sus loables, incomprendidas y utópicas intenciones de igualdad y hermandad, y la princesa nativa –nunca se llegará a mencionar su nombre, ni falta que hace-, convierte a ésta en un ser desplazado por su propio pueblo, causa de su perversión.

Qué mundo éste en el que el amor es causa de desgracia, objeto utilitario ponderado desde un punto de vista racional, político y económico.

             Malick expone un romance en el que el amor doliente forma parte de una emoción con dos caras entrelazadas, unidas a esa constante de muerte y resurrección.

Su incomparable sensibilidad para traducir en imágenes emociones y sentimientos, amor, dolor, esperanza, melancolía, vida y muerte, vuelve a ponerse de manifiesto en la armónica combinación entre la soberbia dirección de actores -capaz de extraer la máxima capacidad del irregular Farrell, impulsar a su máxima expresión la belleza exótica y cándida de Kilcher y conjugar los esfuerzos de todo el reparto-, la precisa banda sonora de Howard Shore y  una puesta en escena desbordante, que recoge la belleza de lo natural hasta el preciosismo y escribe poesía con los pequeños gestos y milagros cotidianos olvidados o imperceptibles para el ojo distraído, concatenando hombre, naturaleza y divinidad en un solo entre, desde la exuberancia de las costas y los bosques inmaculados de Virginia hasta la cenicienta e infecta Londres, orgullo de lo civilizado donde se ha perdido el contacto con lo primigenio, con lo que define y hace bueno y noble al ser humano, donde la Naturaleza se encuentra domada en pequeños reductos, desnuda de su alma, como el hombre que osa dominarla.

Lírica, hermosa y profunda.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 9.

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