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No conoces a Jack

27 May

“Lo que yo quiero es obligar a la profesión médica a que acepte sus responsabilidades, y entre esas responsabilidades se halla ayudar a los pacientes también en su muerte.”

Jack Kevorkian

 

 

No conoces a Jack

 

Año: 2010.

Director: Barry Levinson.

Reparto: Al Pacino, Brenda Vaccaro, Danny Huston, John Goodman, Susan Sarandon, Cotter Smith.

Tráiler

 

 

            En uno de sus primeros guiones, Max’s Bar, en la que firma junto a Valerie Curtin la adaptación de la novela de Todd Walton Inside Moves, Barry Levinson proponía la amistad y el apoyo emocional entre iguales como solución frente al caso desesperado de un pobre hombre al límite de su resistencia física y mental, discapacitado tras un frustrado intento de suicidio, expresión definitiva de este hastío. De la misma manera, Levinson, acostumbrará a dejar en sus sucesivas películas un resquicio por el que se cuele la esperanza, un espacio para la consecución del sueño americano en sus múltiples variantes, la posibilidad de resurgir desde la nada, de que prevalezca el entusiasmo de vivir.

Quizás signo del pesimismo de la edad, No conoces a Jack, lustrosa producción televisiva de la HBO, presenta esta vez como consuelo de los desesperados la asistencia de un autodenominado obiatra, médico de la muerte: el controvertido Jack Kevorkian, elemento perturbador de la opinión y conciencia pública estadounidense en la década de los noventa por su reiterada práctica de la eutanasia.

            Todo un experto en la revitalización de carreras decadentes –cosa que podría ya aplicarse a la suya propia-, Levinson contará con el protagonismo de un Al Pacino que vio días mejores. El neoyorkino se enfunda con su habitual voluntad compositiva en arrugas, canas, cuerpo contrahecho y olor a formol para encarnar al polémico matasanos, un hombre en abnegada lucha por un derecho civil inalienable: el de disponer de la propia vida y, como extensión del anterior, de la propia muerte.

Un derecho defendido desde los principios de la lógica más elemental, la moral más humana, la dignidad del individuo y, no menos importantes, los imperativos económicos derivados del abrasivo sistema sanitario estadounidense (y pronto español), que supedita al dólar las necesidades de la sociedad.

            Una producción artística aseada, un reparto con grandes nombres y un mensaje claro y firme, militante, que, no por acertado, convierte a No conoces a Jack en una buena película reivindicativa.

A pesar de sortear con garbo los dilemas éticos y morales que plantea su oficio al compasivo ‘doctor Muerte’, excusado por razones familiares, la película se hace eco de la declaración del teatrero y arribista abogado de Kevorkian: “Esta historia solo puede tener un ángulo, ¡el nuestro!”.

Apenas hay segundas voces que permitan profundizar en el debate con seriedad, ya que estas aparecen, en todo caso, caricaturizadas en forma de políticos cínicos que protestan con poco fundamento o de manifestantes vociferando consignas huecas –si bien es posible que esto no difiera demasiado de la realidad-. Además, a ellos les corresponde el juego sucio en la disputa legal con un planteamiento un tanto traicionero: muestra de su hipocresía, no dudan en robar pruebas revolviendo entre la basura, ni tampoco en escamotear el factor humano a la hora de ponderar en público los hechos de ese buen, ilustrado y algo extravagante galeno.

            En cambio, y es aún una traba más costosa para No conoces a Jack como filme, Levinson, en vez de ejercitar el bisturí en cuestiones como la mediatización de la figura de Kevorkian o su descarado uso político, reducido a leves apuntes, opta por componer un guion reiterativo, redundante en las situaciones y excesivamente discursivo en sus planteamientos y justificaciones, hecho que socava el tempo narrativo de la obra.

Probable consecuencia de esto mismo y pese a centrarse más en el hombre que en el problema, es la escasa repercusión emocional de la cinta: fría, esterilizada, a excepción de puntuales momentos agrios en los que se contrapone lo prosaico de la labor del doctor y el trágico patetismo inherente a toda muerte, deseada o no.

Desaprovechada.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 4,5.

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