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Welcome to Sarajevo (Bienvenido a Sarajevo)

21 May

“Estando en Dubrovnik me encontré con unos tipos bajando por una ladera. Eran los hijos de puta más duros que había visto nunca, una especie de pandilleros judokas croatas o algo así, y básicamente venían a matarme por estar con unas cachondas a mi lado. Estaban dispuestos a despedazarme, la situación tenía una tensión abrumadora. Pero uno de esos cabrones me reconoció de la televisión, o sea que al final acabamos tomando copas juntos. Juro que si no hubiera participado en Cheers habría muerto en una playa cualquiera en Croacia.”

Woody Harrelson

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Welcome to Sarajevo

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Año: 1997.

Director: Michael Winterbottom.

Reparto: Stephen Dillane, Emira Nusevic, Woody Harrelson, Goran Visjnic, James Nesbitt, Kerry Fox, Marisa Tomei.

Tráiler

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            La Guerra de Bosnia supuso la recaída de Europa, de Occidente, en una pesadilla que se creía olvidada. Un cruento conflicto en el mismo corazón del continente, una guerra civil producto del nacionalismo radical, con la población incluida como objetivo militar, campos de concentración y limpiezas étnicas más allá de lo aborrecible. La irracionalidad que se dijo era imposible que volviera se hacía de nuevo pavorosamente palpable, aunque no siempre desde la primera plana del telediario. Nadie quiere sufrimiento y dolor ensuciando su programa de entretenimiento.

Como ya había hecho un año antes Territorio comanche, veraz recreación de las memorias como corresponsal de guerra en los Balcanes de Arturo Pérez Reverte, el habitualmente plúmbeo Michael Winterbottom trasladaba su cámara, por medio del alter ego del cronista de guerra, a las ruinas aún humeantes de Sarajevo para diseccionar la sinrazón de la locura homicida entre hermanos, de un holocausto redivivo a las puertas del siglo XXI.

            El británico empeña toda la expresividad de su estilo para arrojar a la cara del espectador ese infierno cercano pero desconocido. La contraposición de un día de felicidad, la boda, con la mayor de las desdichas, la aparición casi arbitraria de la muerte, la capacidad del francotirador anónimo y oculto para disponer de una vida cualquiera a su antojo. El uso expresivo, decepcionado o vitriólico, de la banda sonora, siempre objeto de gran atención en el cine de Winterbottom. Las imágenes documentales, reales, que no solo no escatiman, sino que buscan herir la sensibilidad con un horror inconcebible.  A buena fe que lo consigue.

            Winterbottom sumerge a la platea en un tour de force que recorre una barbarie a la que fuerza a tener rostro humano, un espectáculo donde la frialdad profesional del informador no tiene cabida, donde las vísceras llaman a comportarse como un ser humano. Es la implicación de un periodista desde su carácter de carroñero –idéntica metáfora a la empleada visualmente por Oliver Stone en Salvador– al servicio de la frivolidad, hasta su toma de conciencia como necesario defensor de los valores humanos, sea a través de la utilidad pública de su trabajo, sea desde su implicación emocional con las víctimas sin culpa.

Lástima que no escoja para ello el drama de un personaje complejo e interesante como el chófer y combatiente Risto Babic (Goran Visjnic), jugosa traslación posible de todo el conflicto o de todo un pueblo, sino una historia de esas denominadas “de interés humano” como es la de la adopción de niños balcánicos, solución provisional para salvaguardar los rescoldos de su inocencia, el futuro de todo un país: un episodio secundario sentimentalista y algo romo que pasa al plano principal diluyendo el impacto y la solidez del conjunto para entregar a modo de conclusión un mensaje frustrantemente complaciente con el sobrecogido público occidental.

Durísima, aunque en parte desaprovechada.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

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