Enviado especial

18 May

“‘Mac Guffin’ evoca un nombre escocés y es posible imaginarse una conversación entre dos hombres que viajan en un tren. Uno le dice al otro: ‘¿qué es ese paquete que ha colocado en la red?’. Y el otro responde: ‘Oh, es un Mc Guffin’. Entonces el primero vuelve a preguntar: ‘¿Qué es un Mac Guffin?’. Y el otro responde: ‘¡pues un aparato para atrapar leones en las montañas de Aridondaks!’ El primero exclama entonces ‘¡Pero si no hay leones en las Aridondaks!’. A lo que responde el segundo: ‘en ese caso, no es un Mac Guffin’. Esta anécdota muestra el vacío del ‘Mac Guffin’… la nada del ‘Mac Guffin’.”

Alfred Hitchcock

 

 

Enviado especial

 

Año: 1940.

Director: Alfred Hitchcock.

Reparto: Joel McCrea, Laraine Day, Herbert Marshall, George Sanders, Eduardo Ciannelli, Albert Bassermann, Robert Benchley.

Filme

 

 

            En 1940, Alfred Hitchcock, contaba ya con un buen número de películas célebres en su Reino Unido natal, títulos que unían su nombre de manera indisociable al cine criminal y de suspense, siempre en busca del ataque frontal contra las emociones y los sentimientos de un espectador con ganas de evasión. Fruto de ese prestigio y popularidad internacional, el productor David O. Selznick decidía invitar al orondo cineasta a dar sus primeros pasos en Hollywood.

Por su primera película, Rebeca, Hitchcock recibirá la nominación al Oscar como mejor director, mientras que la cinta se alzaría con el galardón a mejor película.

            En ese mismo año, Hitchcock emprende su segundo proyecto americano, Enviado especial, esta vez encuadrado en la serie B, la que por entonces correspondía a la aventura. El realizador inglés verá en la figura del corresponsal extranjero un elemento ideal para sentar las bases de un relato de intriga que explota uno de los grandes filones de su obra: el del individuo común enfrentado a una gran organización y conspiración criminal.

En este caso, el MacGuffin ni siquiera será un microfilme, sino dos cláusulas del tratado de defensa belga-holandés memorizadas por un anciano político de los Países Bajos y disputadas por la Alemania nazi en un asfixiante ambiente prebélico –el amanecer de los cuarenta, aún libre del mundo ultratecnologizado contemporáneo y posterior al conflicto-.

Por supuesto, el protagonista, Jones (Joel McCrea, habitual héroe de a pie), no es un informador modélico, sino más bien un antiperiodista o, empleado términos cercanos cronológicamente a su época, una figura en la periferia del muckraker al servicio de la prensa amarilla: inculto, desinformado, nada concienciado, prosaico, amoral, de métodos expeditivos y éticamente cuestionables. El tipo ideal para exprimir noticias en esa Europa del verano de 1939, infestada del hedor de la guerra venidera –de hecho, el libreto de la cinta iría adaptándose a diario en función de la evolución política-.

            Ese clima enrarecido contrasta con la irreverente y corrosiva ironía que preside el guion. Siempre hay en espacio para el humor, con algunas escenas y diálogos verdaderamente hilarantes, dentro de esa historia clásica de asesinatos -¿con un posible homenaje/saqueo a El acorazado Potemkin en su ejecución formal?-, secuestros y falsas apariencias.

La cuestión política, elemento que impone un cielo nublado omnipresente sobre el fondo del filme, se minimiza respecto a los aspectos policíacos de la trama, el de la investigación de un crimen por ese periodista -como hemos dicho, más bien detective privado-, menos incómodos e hirientes, más populares, concesiones a las que responde también un romance bastante convencional, resuelto pobremente.

            En este sentido, Enviado especial no posee el argumento más original o consistente de Hitchcock, realizador presto a renunciar a la verosimilitud en la realización de sus fantasías o la inclusión de pequeñas trampas y giros de guion forzados en aras del espectáculo emocional; pero sí se erige como un entretenimiento absorbente, bien narrado y rodado con gran pulso, y muy divertido, que goza de esas proverbiales secuencias –el asesino a sueldo austriaco, por ejemplo- donde brilla el talento del británico para la creación del suspense, siempre con la necesaria participación del público, consciente del peligro desde el primer momento, no impresionado por la sorpresa repentina.

            Finalmente, Hitchcock no se abstendrá de enviar un mensaje agresivo -compartido e impulsado por su productor, Walter Wagner, liberal concienciado, quien probablemente pretendía una cinta de contenido más propagandístico-, dirigido a una audiencia americana cuyo país todavía dudaba sobre la participación en una guerra considerada como un asunto europeo.

Una consigna esta instalada en el filme casi a modo de coda, escrita por el guionista Ben Hetch a posteriori del rodaje general, previendo unos bombardeos de Londres que tendrían lugar tan solo cinco días después de la partida del equipo.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

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