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El chico

9 May

“Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia.”

Charles Chaplin

 

 

El chico

 

Año: 1921.

Director: Charles Chaplin.

Reparto: Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance.

Filme

 

 

            Charles Chaplin, el universal genio de la comedia, prestidigitador de sentimientos que atraviesa generaciones enteras con un humor imperecedero, desde el más prosaico slapstick hasta el más amargo y crítico con la condición humana. El hábil alquimista de emociones capaz de arrancar la carcajada del espectador para después encoger su corazón en un puño y, más tarde, de nuevo, transformar sus lágrimas de tristeza en un desbordante llanto de risa.

Actor, director, productor, guionista y músico, tirano minucioso y perfeccionista, creador a través de Charlot, ingenuo superviviente, icónico alter ego, mito del cine, del arte, del ser humano, muchos de los más bellos cantos a las virtudes humanas, al amor puro y  verdadero, a la soledad y la melancolía observada desde una indecible ternura, a la inocencia, la ingenuidad, la bondad natural del hombre que siempre aflora contra las circunstancias adversas, contra la miseria, contra la sociedad hostil y deshumanizada.

Unas virtudes destinadas a establecer un final feliz que aspira a trasladarse, sirviendo como instrumento de inspiración, a la vida misma. 

            En El chico, obra capital en el desarrollo de su carrera, Chaplin carga de sentimientos los apenas 50 minutos de metraje con buena parte de recuerdos y emociones de su propia vida: su infancia de pobreza y desarraigo familiar, la tragedia de haber perdido un hijo recientemente, nacido de forma prematura.

             De nuevo, se dan cita el humor desternillante es el medio de supervivencia contra un entorno desgarradoramente trágico, la soledad y la necesidad del otro y la pureza de la infancia como necesaria medida de un mundo insensible ante el que Chaplin también sabe mostrarse crítico –“una mujer cuyo único pecado era ser madre”-, parte del compromiso social que de una u otra manera aflora en la mayoría de sus obras.

Es significativo que sea la toma de responsabilidades con la adopción del niño expósito por ese pícaro Charlot, individuo polimórfico, mezquino en ocasiones, capaz de plantearse tirar a un niño abandonado por la alcantarilla, la que lo transforme en un ser decidido, valeroso hasta la médula con tal de defender ese pedacito de salvación universal de cabellos rubios y sonrisa contagiosa (impresionante trabajo del niño Jackie Cooper, con el que Chaplin acierta a establecer una inigualable complicidad).  

             Y tal y como promete –cosa que podría condensarse en el rapto salvaje del niño por las autoridades de la casa de huérfanos como secuencia paradigmática, absolutamente arrolladora y magistral-, Chaplin compone una historia llena de ritmo, cargada de contenido, emotividad y magia, con el poder de hacer reír y, quizás, provocar alguna lagrimita.

 

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,5.

Nota del blog: 9.

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