Boiling Point

6 May

“La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son.”

Winston Churchill

Boiling Point

 .

Año: 1990.

Director: Takeshi Kitano.

Reparto: Yûrei Yanagi, Dankan, Takeshi Kitano, Gudarukanaru Taka, Tsumami Edamame, Makoto Ashikawa.

Tráiler

 .

            “Hoy en día los clientes son asquerosos. Te piden dinero y si pasa algo te denuncian”, se queja amargamente el líder de un clan de la yakuza tokiota.

            En su primera historia original, dejando aparte la reescritura del guion primigenio de Violent Cop, la película de su casual debut tras las cámaras, Takeshi Kitano, artista polifacético, cineasta involuntario, se adentra en el mundo que lo hará conocido a nivel internacional, la yakuza, utilizando a modo de machete un estilo propio repleto de ironía corrosiva en una desmitificación la estética y los clichés asociados al oscuro y cruento mundo de la mafia japonesa.

            De este modo, Boiling Point se configura como un ejercicio de iconoclastia total materializado en un mundo extraño, parido y mostrado por la mente de un auténtico perdedor –de ahí el ritmo de la mirada, anestesiado, atontado-, siempre en equilibrio sobre la fina línea que separa realidad y la fantasía –si es que existe-, sin saber bien jamás a qué lado de los dos se encuentra –Pierrot, el loco funciona como referencia fundamental e incluso fuente de homenaje, si bien el tono final podría emparentarse más al del siempre peculiar Jim Jarmusch-.

Un universo paralelo regido por un malicioso karma justiciero que toda macarrada es castigada con el ridículo a través de un duro sistema de reciprocidad, desde la más insignificante a la más explosiva, para lo que emplea como hilarantes armas la secuencia de elipsis e imágenes fijas, o casi –Kitano empieza a desarrollar una plasmación magistral de este recurso-; elementos que se unen a otros rasgos cómicos característicos del autor: un tierno absurdo, el juego como elemento fundamental de la vida, el reflejo de los adultos como niños grandes, por muy contradictorio que resulte respecto a su estatus.

            En este cuento fantasioso sobre sastrecillos valientes que se enfrentan a los brutales matones locales –si bien, como hemos visto, unos currantes puteados cualesquiera que han vendido toda su mística por un puñado de yenes- Kitano se reserva un papel estrambótico pero carismático, el de la sátira más directa: un renegado gángster de la exótica Okinawa, psicótico, pendenciero, misógino y de libidinosas tendencias homoeróticas.

Una definitiva -y quizás algo desbocada- reducción al patetismo tanto de la figura del gángster como del carácter de icono cómico del propio Kitano. Un divertimento feroz que sin embargo resta coherencia al conjunto debido a la excesiva concesión de un protagonismo demasiado autorreferencial.

Una gamberrada bastante simpática.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 7,5.

4 comentarios to “Boiling Point”

  1. plared 11 mayo, 2012 a 04:38 #

    De lo mas flojo de kitano, quizas un retazo de hana- bi. Que junto a dolls, son sus obras maestras. De cualquier forma un kitano menor, es mucho mejor que la mayoría de las grandes obras de muchos. Un director único y en mi opinion un absoluto genio. Tu comentario me ha gustado

    • elcriticoabulico 11 mayo, 2012 a 11:32 #

      Es una obra aún imperfecta, per con muchas de las claves y virtudes que el tokiota irá desarrollando con el tiempo.
      Es un grande, suelo repasar sus cintas periódicamente. Aún me queda descubrir un par de obras suyas (presuntamente menores) y, de momento, la que mi favorita entre las favoritas es El verano de Kikujiro.

  2. Chris 8 enero, 2019 a 17:50 #

    Corría el año 1.990 y los compatriotas de Takeshi Kitano seguían conociéndole por su reputación de cómico; esa era una espina que no se podía sacar, pese a que se esforzó para convertirse en actor serio en su anterior largometraje, “Violent Cop”, el cual pasó injustamente por la taquilla ante la indiferencia general. Largometraje en el que, además, debutó como realizador, y curiosamente en el último momento, ya que iba a ser dirigido por el veterano Kinji Fukasaku en primera instancia, aunque una serie de sucesos provocaron que se pusiera tras la cámara por primera vez.
    Ese debut, cruda y melancólica mirada al clásico policíaco donde interpreta al protagonista, un agente duro y sin escrúpulos en la línea del Harry Callahan de Eastwood, no destaca tanto en su filmografía como otros títulos que estarían por llegar, aunque hoy descansa con la etiqueta de “pieza de culto” siendo considerada una pequeña joya del género por muchos. Puede que no tuviese un encuentro muy halagüeño con la taquilla, sin embargo Kitano volvería a la carga con un guión de su puño y letra y haciendo las veces de actor, editor y director.

    “Boiling Point” se coloca a kilómetros de “Violent Cop” (en otro plano de existencia, diría yo), y con ella el director empieza realmente a sentar las bases de su cine, introduciendo elementos que siempre han estado en todas sus obras; para empezar, nos presenta dos de sus temas recurrentes: la yakuza y el baseball, los temas principales de un argumento no muy fácil de digerir. Una larga secuencia en un partido de ese deporte tan amado por el director nos muestra a los personajes, con los que nos será imposible empatizar de principio a fin, ya que siempre nos mantendremos distantes, lejos de ellos (puede que esta sea la película más objetiva que jamás he visto)
    El director pone a los peculiares protagonistas en un mundo silencioso (no hay música en todo el metraje) dominado por la violencia, el cinismo y la injusticia, recreándose en secuencias que son sinónimo de su estilo (esas donde la cámara permanece estática frente a los actores para enfatizar el humor) y no empezando con la trama en sí hasta pasados casi tres cuartos de hora, cuando entra en escena su personaje de Uehara, quien nos introduce, al igual que a los dos chicos, en un imprevisible, surrealista y casi enfermizo universo, al margen del mundo real.

    Sí, el nipón hace lo posible por innovar y dar forma a su estilo, pero al mismo tiempo rinde tributo a otros tantos cineastas; la huella del costumbrismo de Ozu está muy presente, así como esa ultraviolencia heredada de Fukasaku y Gosha y el humor negro y estrafalario de Juzo Itami y Seijun Suzuki, todo esto adornado con algunas pinceladas del más ácido Peckinpah. Quizá la curiosidad más grande sea que en el plantel encontramos a la mitad del equipo que aparecía en “Humor Amarillo”; ahí tenemos, entre otros, a Makoto Ashikawa, Rassha Itamae, Yurei Yanagi, dejando claro que poniendo cara de alelado no hay quien le gane, al gran Dankan y a un Takahito Iguchi que demuestra que tiene madera de actor…
    Todos a la sombra de “Beat” Takeshi, quien da vida al personaje más detestable, complicado y odioso de todos los que ha hecho, con diferencia (más odioso que el que interpretó en “Gonin”, que ya es decir). “Boiling Point”, como estaba pronosticado, fracasó estrepitosamente, lo que frustró bastante a Kitano, y es que no es una obra fácil. No entra por los ojos, hay que concederle su tiempo, pero al final, aunque parezca cosa imposible, acaba gustando, y más con cada visionado…y a quien no guste, por lo menos, no saldrá indiferente de la experiencia.

    Por otra parte, ¿qué coño?, posee algunos de los momentos más memorables del cine del director, destacando ese brutal plano secuencia en el karaoke, la escena en la que Uehara intenta cortar el dedo a su colega, cuando el camión se estrella en la oficina yakuza y una que siempre hace que me desternille: la de Iguchi estampándole el cenicero a la tía.
    Sencillamente impagables…como la película en sí.

    • elcriticoabulico 9 enero, 2019 a 14:17 #

      Es verdad que Violent Cop nace como un proyecto ajeno, pero ya en ella se veía que ahí había un tipo con una voz propia, con una manera muy particular de entender el cine, el arte y la vida. Boiling Point lo confirma. Y una voz con semejante personalidad no siempre es fácil de asimilar a la primera, eso es cierto. De hecho, creo que la primera vez que vi Boiling Point, con unos 17 años, ni siquiera me gustó o ni la entendí. Vuelta a ver, es toda una película curiosa. Impagable, sí.

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