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Feliz Navidad, Mr. Lawrence

4 May

“¡Odio a los ingleses! Están vencidos y no se avergüenzan. Obstinados, pero sin orgullo. Resistentes, pero carecen de valor. ¡Odio a los ingleses!”

Coronel Saito (El puente sobre el río Kwai)

 

 

Feliz Navidad, Mr. Lawrence

 

Año: 1983.

Director: Nagisa Oshima.

Reparto: David Bowie, Tom Conti, Ryûchi Sakamoto, Takeshi Kitano, Jack Thompson.

Tráiler

 

 

            A primera vista, Feliz Navidad, Mr. Lawrence, basada en parte en el conjunto de novelas La semilla y el sembrador del surafricano Laurence van der Post, intérprete forzoso en un campo de prisioneros japonés, aparece ante el espectador con el recuerdo de la mítica El puente sobre el río Kwai por delante: flemáticos prisioneros británicos, inescrutables y sádicos soldados japoneses y la selva inexpugnable de por medio actuando de barrera simbólica para un entendimiento imposible o improbable en un choque cultural improcedente y sangriento.

De hecho, ese coronel Lawrence, aspirante a conseguir una concordia utópica en su papel de nexo de unión entre cautivos y captores, rechazado por ambas partes como traidor o extranjero, y su estoicidad, a veces rayana en lo pusilánime, bien podría encuadrarse en el pelotón de su homólogo Nichols, otro militar empeñado en civilizar lo incivilizable.

Sin embargo, es esta una obra de Nagisa Oshima, autor reconocido entonces a nivel mundial por El imperio de los sentidos y El imperio de la pasión, descarnado poeta de la muerte y el sexo como partes esenciales, a veces indisociables, del ser humano; y protagonizada por dos estrellas de la música de Oriente y Occidente: Ryûichi Sakamoto, a la sazón compositor de la banda sonora, y David Bowie. Ambos, tipos inclasificables, poseedores de una andrógina ambigüedad; una elección deliberada con el objetivo de impregnar el aire de la escena de una omnipresente tensión homoerótica.

            Considerando estas premisas, Feliz Navidad, Mr. Lawrence es una película atípica dentro de su categoría. No se centra en la huida, la rebelión o la supervivencia, sino que trata de exponer un entendimiento entre culturas nacido de la víscera, por medio del amor homosexual, imposibilitado por la represión de unos códigos ancestrales, anacrónicos y poco comprensivos con la naturaleza humana en el caso de la parte japonesa –tabúes en los que Oshima reincidirá en la última cinta de su filmografía, Gohatto-, más atenuados pero aún presentes en el bando occidental, escasamente proclive a valorar o aceptar al diferente –el caso del hermano deforme de Celliers-; toda vez descartada la educada cordialidad por la que pugna Lawrence, con frutos escuetos, puntuales y discretos, sin embargo bastante significativos.

            Original y sentida, con un buen tratamiento de personajes y ciertos momentos de notable intensidad emocional, Feliz Navidad, Mr. Lawrence quizás no logra materializar finalmente en su conjunto la fuerza necesaria para erigirse en gran película, ni termina de alcanzar la maestría en determinadas escenas, algo deslavazadas, como por ejemplo en la introducción de flashbacks.

Aún así, consigue dejar un grato recuerdo.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,9. 

Nota del blog: 6,5.

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