Onibaba

2 May

“Aquí, en la puerta de Rashomon, vivía un demonio y dicen que se fue porque tenía miedo a los hombres.”

El peregrino (Rashomon)

 

 

Onibaba

 

Año: 1964.

Director: Kaneto Shindô.

Reparto: Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Satô.

Tráiler

 

 

            La atrocidad del holocausto nuclear de Hiroshima y Nagasaki es parte indisociable de la filmografía japonesa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un recuerdo aún vivo o ya forzadamente enterrado en el subconsciente colectivo que aflora en el cine bajo múltiples representaciones. Es por ello que un tema frecuente de este arte sea la visión del hombre como un ser salvaje, siempre predispuesto a la involución, al retorno a su condición de animal irracional movido por instintos primarios y egoístas. Nobi (fuego en la llanura), de Kon Ichikawa, serviría de ejemplo meridiano de esta diatriba, con la lucha del soldado Tamura por conservar su integridad como ser humano en una guerra que solo significa muerte y barbarie.

Kaneto Shindô, precisamente nativo de Hiroshima, conservará siempre presente en su obra el horror de la tragedia sufrida por su pueblo, bien de forma manifiesta, como en Los niños de Hiroshima, bien interiorizada o en forma de alegoría, caso de los jidaigeki Onibaba y Kuroneko.

            En Onibaba, una parábola budista ambientada en el anárquico siglo XIV japonés servirá a Shindô para componer una pesimista mirada sobre la condición humana.

Sus protagonistas, individuos retornados a un estadio de simple supervivencia primitiva, casi salvaje, son una anciana y su nuera –una terrorífica Nobuko Otowa, actriz fetiche y pareja de Shindô, y la bella pero nada inocente Jitsuko Toshimura- que sobreviven del asesinato y el robo de los desafortunados samuráis que se adentran en los infinitos e infranqueables campos de cañas donde habitan. Dos mujeres solas, cazadoras de hombres –especialmente expresivo es el plano detalle sobre unos ojos que no son sino de depredadores implacables-, y en disputa del único varón de los alrededores, un vago (Satô) regresado del frente donde combatía a la fuerza junto al hijo y marido de ellas, muerto.

Es la imagen del hombre como lobo para el hombre en una especie de canibalismo metafórico; las pulsiones sexuales como reacciones viscerales, instintivas y bestiales de unos seres reducidos a bestias en una situación impuesta por la guerra, expresión absoluta de la brutalidad oculta tras la civilización en un mundo que se ha vuelto del revés.

            El maquillaje grotesco, la pronunciada gestualidad, el ropaje raído reforzando la mórbida impudicia de las mujeres, las sombras largas enclavadas en el rostro de los personajes, las escasas formas que los opresivos y agotadores campos permiten dibujar y las angulaciones forzadas de la cámara parecen querer establecer cierto parentesco con los modos del terror expresionista, en lo que abunda incluso una música contundente, agresiva, frenética, que incluye componentes crudos de la naturaleza con rudimentarios instrumentos de percusión y sonidos animales como el cloqueo de las palomas en celo.

            El resultado es un ambiente viciado y malsano de deshumanización, de rivalidades instintivas y luchas de bestias que se adentran poco a poco en el terreno de la parábola de origen: una venganza kármica -menos interesante, más previsible, pero aún así efectiva- emanación y castigo de un mal sobrenatural siempre presente en la escena, primero en forma de pozo negro, insondable, a donde va a despeñarse los últimos resquicios de humanidad y de donde se diría que brota ese mal que campa sobre la Tierra; más tarde en una máscara demoníaca que devora el rostro y el alma, si es que aún queda algo, de quien la posee.

Curiosamente, sus efectos  materiales son similares a los de la radiación atómica.

Negrísimo cuento, el hombre desenmascarado en su condición de monstruo.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 8.

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2 comentarios to “Onibaba”

  1. plared 4 mayo, 2012 a 05:59 #

    La pelicula no me atrae demasiado, pero tu ultimo párrafo sencillamente genial. Vamos que la pelicula no creo que la vea, pero esas ultimas frases encadenadas, dignas de alguien bueno en esto…realmente bueno. Cuidate

    • elcriticoabulico 4 mayo, 2012 a 15:52 #

      Jaja, si aquí el mago que se saca frases mágicas de la chistera eres tú. Pues Onibaba es una película jugosa, más que recomendable. Yo sí la daría una oportunidad.

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