La carta

20 Abr

“Me casaría de nuevo si encontrara a un hombre que tuviera quince millones de dólares, me cediera la mitad, y me garantizara que estaría muerto dentro de un año.”

Bette Davis

 

 

La carta

 

Año: 1940.

Director: William Wyler.

Reparto: Bette Davis, James Stephenson, Herbert Marshall, Gale Sondergaard, Victor Sen Yung.

Tráiler

 

 

           La carta irrumpe arrolladora. Retruena un disparo. Un hombre aparece en escena tambaleante. Una mujer con el rostro crispado, de movimientos tensos pero calculados, lo sigue y lo ajusticia con crueldad y a sangre fría.

William Wyler, artesano de Hollywood, perfecto conocedor del oficio y del sentido de espectáculo de este, recuperaba la pieza teatral de William Somerset Maugham, basada en un suceso real acontecido en Kuala Lumpur y trasladada al cine ya en 1929.

Para encarnar a la protagonista, Wyler contaría de nuevo, como ya hiciera en Jezabel y hará más tarde en La loba, con una Bette Davis en la cima de su carrera, experta en estos papeles de mujer ambigua y oscura, potenciada por la buena dirección de actores del realizador de origen alemán.

           Gracias al sólido guion de Howard Koch, La carta se erige como una sugerente mezcla de melodrama e intriga –preámbulo del cine negro que viene- sobre asesinatos ardientes, ocultas traiciones sentimentales, turbios chantajes y el influjo exótico de Singapur, aún colonia británica, lugar extraño al hombre blanco en el que aún perviven hechizos ancestrales e inescrutables, que Wyler refleja sobre todo a través las gotas cercanas a lo fantástico e irreal en el tratamiento de la figura de la viuda, una misteriosa mujer euroasiática de porte estatuario, vestimenta fúnebre y rasgos inclementes, rígidos y terribles, todo un anuncio de fatalidad, un espectral espíritu funesto.

            La trama transcurre con el ritmo firme y preciso que Wyler imprime al metraje, superando su estructura teatral con lenguaje puramente cinematográfico –el tenso plano secuencia de la reconstrucción del asesinato, por ejemplo- y manteniendo la intensidad del suspense desde la verosimilitud y la naturalidad, sin necesidad de aspavientos ni giros extravagantes a pesar de tener que hacer frente en el planteamiento y el desenlace a las moralistas imposiciones del inefable código Hays, sostenido también por la turbadora mirada de una Davis en estado de gracia.

No consumaría ninguna de sus siete nominaciones al Oscar.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7,5.

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