Convoy

12 Abr

“Me encanta trabajar con Kris Kristofferson. Escribe poesía y es un tipo cojonudo.”

Sam Peckinpah

 

 

Convoy

 

Año: 1978.

Director: Sam Peckinpah.

Reparto: Kris Kristofferson, Ali MacGraw, Ernest Borgnine, Burt Young, Franklyn Ajaye, Seymour Cassel.

Tráiler

 

 

            En 1978, Sam Peckinpah se encontraba inmerso en el ocaso de una carrera cuyo final no haría justicia a la capacidad creativa y expresiva del director de los personajes marginales y perdedores, los códigos perdidos o agonizantes, las redenciones coléricas y los humanos grupos salvajes. Se agudizaba su alcoholismo y adicción a la cocaína, acentuado por el continuo fracaso de una obra que, si bien anteriormente tampoco habían recibido totalmente la gracia de la audiencia en cuanto a sus números en taquilla, ahora naufragaban entre proyectos perdidos, decepciones personales y filmes infravalorados.

            Acaso para recobrarse de la injusta mala acogida de crítica y público de La cruz de hierro -a pesar de que el mismísimo Orson Welles había proclamado a la misma como su favorita del cine antibélico-, Peckinpah, necesitado de al menos un triunfo económico, asumía la realización de una cinta ligera concebida a partir de una canción country de C.W. McCall y Chip Davis: una road movie de camioneros en rebeldía dirigidos por un líder anárquico dispuesto a romper con todo, destinada al entretenimiento desde su carácter de película de acción con tintes de comedia.

            Un proyecto que, rodeado además de colaboradores conocidos como Kristofferson, MacGraw, Young, Borgnine o Coburn –este en tareas de lo que sería una muy activa segunda unidad, dados los problemas de salud del indomable Bloody Sam- permitía su gráfica e impactante, revolucionaria en origen e influyente plasmación de la violencia, si bien en un terreno, el de la comedia, en el que ya había patinado en el pasado con La balada de Cable Hogue, fruto de su particularísima y poco accesible concepción de la misma.

            Al igual que en la existencialista Punto límite: Cero, película con la que guarda no pocas ni casuales similitudes, icono de esa década de los setenta que amanecía ya cansada, las infinitas carreteras del suroeste de los Estados Unidos se convierten en la abstracción del propio país, el último territorio libre, donde el hombre puede rememorar el espíritu de la conquista y de la libertad que lo había dado forma.

Así, el camionero surge como un cowboy de tiempos del Salvaje Oeste, personaje terminal, de valores y normas inquebrantables pero desterrados, que trata de conducir su carga por parajes abiertos frente a incontables peligros, que no son otros que los encarnados por el status quo: un sheriff brutal que ejerce el terrorismo de estado como forma cínica de defender una ley que en realidad bien poco le preocupa, reducida a mera justificación de sus rencillas personales; la clase política oportunista y populista, el racismo a flor de piel o el materialismo y la insolidaridad individualista, típica americana, que representa esa chica urbanita de apariencia liberada impostada en el corazón del subversivo convoy.

De hecho, el sustrato de este mensaje de rebeldía permitirá que la cinta obtenga cierto reconocimiento entre el público del archienemigo soviético, quien lo considerará la representación de la lucha del trabajador contra el corrompido sistema capitalista.

            Elementos estos que parecen trascender esas intenciones de pura evasión pero que tampoco sobrepasan la tibieza de su planteamiento, comparsa, aunque al menos en relación de igualdad, de escenas más convencionales de peleas de bar con el arquetípico montaje paralelo a cámara lenta del californiano, duelos de carretera entre antagonistas irreconciliables, huidas y persecuciones accidentadas y amoríos de cabina de camión.

Poca cosa para un grande -agotado pero grande- como Peckinpah.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 5,6.

Nota del blog: 5,5.

2 comentarios to “Convoy”

  1. plared 14 abril, 2012 a 02:02 #

    Esta es una pelicula que vi cuando era apenas un niño. Y guardo un grato recuerdo, seguramente sera mala, pero mi recuerdo adolescente es bueno. Que quede ahí…..

    En cuanto a la balada de…Grande esa pelicula, una que le debo de hacer una entrada sin duda. Lírica, pesimista y terriblemente irónica, destilando mala leche en cada uno de sus fotogramas. Una de mis peliculas favoritas sin duda, puede que las haya cien veces mejores, pero esta tiene algo muy especial. Cuidate figura

    • elcriticoabulico 14 abril, 2012 a 03:56 #

      Creo que no se me podía considerar ya adolescente cuando la vi por primera vez, pero yo también la recordaba mejor. La verdad es que es flojita, sobre todo teniendo en cuenta el monstruo que anda por ahí detrás de las cámaras, que por lo visto ya no andaba para muchos trotes.
      Al final queda un poco como una versión pachanguera de esa Punto límite: Cero que menciono por ahí…

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