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Tiempo de amar, tiempo de morir

3 Abr

“Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra… Y como no sabemos en que va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor…”

Rudyard Kipling

 

 

Tiempo de amar, tiempo de morir

 

Año: 1957.

Director: Douglas Sirk.

Reparto: John Gavin, Liselotte Pulver, Don DeFore, Dorothea Wieck, Keenan Wynn, Thayer David, Erich Maria Remarque.

Tráiler

 

 

          En 1930, cuando el Séptimo Arte aún adaptaba su naturaleza al sonoro, el director Lewis Milestone erigía una de las piedras fundacionales del cine antibélico: Sin novedad en el frente, una película que se metía, y cómo, en la piel de un grupo de jóvenes combatientes alemanes en la Primera Guerra Mundial. Un reflejo de la inhumanidad del conflicto, la imposibilidad de la razón y el sentido, que, al mismo tiempo, procedía a realizar una aguda disección de la sociedad alemana, con sus arquetipos y circunstancias, que había se había abocado con entusiasmo a la barbarie.

En ambas facetas, la película lograba una verosimilitud estremecedora.

           Gran parte de ese mérito recaía en la novela original sobre la que se construía el filme, en la que el escritor germano Erich Maria Remarque había volcado buena parte de sus propias experiencias de combate. Es fácil apreciar que el hombre sabía de lo que hablaba. Muestra de su alcance, sus libros arderían durante la Alemania nazi, el retorno de esa misma barbarie que había denunciado en su obra.

De este nuevo conflicto nacerían las otras dos novelas antibélicas de su trayectoria: Arco de triunfo, llevada a la gran pantalla en 1948, también por Milestone, y Tiempo de amar, tiempo de morir, adaptada por Douglas Sirk, director también de origen alemán, exiliado en Hollywood -para mayor gloria de éste- ante el avance del nacionalsocialismo en su país, como tantos otros artistas centroeuropeos. El propio Remarque contaría con un pequeño pero muy simbólico papel en el filme.

           Así pues, el rey del melodrama tomaba las riendas de un proyecto que define el amor como refugio de la esperanza en la desolación emocional y degradación moral absoluta de la guerra.

Ernst Graeber (John Gavin), joven soldado del diezmado y desmoralizado ejército alemán inmerso en el insostenible frente ruso de la Gran Retirada de 1944 –esta es de las primeras y escasas producciones norteamericanas que conceden el protagonismo al bando vencido, sin su tradicional caracterización maniquea de villanos sin alma- retorna de permiso a casa en una guerra en la que se puede percibir el hedor de la derrota.

No es más que el salto de un frente a otro, donde ya toda muerte es aún si cabe más inútil. Sin embargo, el romance con la hermosa Elizabeth Kruse (Liselotte Pulver) ofrece una impensable oportunidad de futuro, una nueva vida que se mide en los 21 días que dura el permiso militar.

           Como en Sin novedad en el frente, Tiempo de amar, tiempo de morir combina la experiencia intensa de unos jóvenes dibujados con credibilidad que tratan de resistir con la mayor integridad física y mental el sinsentido y el horror absoluto, al mismo tiempo que ofrece una mirada no siempre condescendiente o amable a la sociedad de la que había surgido el nazismo –la creación o la sorda complacencia con el monstruo como la derrota real, de antemano e incluso ajena al desarrollo mismo del conflicto-, con probada capacidad para dejar salir lo peor de sí mismos, pero aún con ciertos rescoldos de bondad a los que urge insuflar vida para poder mantener, al menos, cierta esperanza de sobrevivir como seres humanos, con todo lo que ello significa.

           La historia de amor desgarradora y concentrada, quizás la parte más melodramática en la que más a gusto se podía sentir un Sirk que rueda con sabiduría y elegancia –no es esta su primera película bélica, la antecede Himno de batalla-, no solo no molesta, sino que está bien desarrollada en sí misma, además de ajustarse sin desentonar dentro del drama bélico y social –aún así la parte más interesante de la función-. Incluso llega a resultar bonita.

Sin embargo, el final, algo forzado, no logra satisfacer sus propias pretensiones.

 

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7,5.

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