Archivo | 14:32

Bronson

30 Mar

“¡Voy a empezar a partir cuellos! ¡Soy el rey de los secuestradores! ¡Quiero un avión que me lleve hasta Cuba, dos ametralladoras Uzi, 5000 balas y un hacha!”

Michael Peterson, alias Charles Bronson

 

 

Bronson

 

Año: 2009.

Director: Nicolas Winding Refn.

Reparto: Tom Hardy, Matt King, Juliet Oldfield, Jonny Phillips.

Tráiler

 

 

           Comentaba Santiago Segurola en la Gazzetta dello Sport que la fascinación que provoca y, por ende, el poder de José Mourinho emanaba de unos medios de comunicación siempre predispuestos a fabricar ídolos de masas a partir de actitudes ególatras y contaminantes pero estruendosas y llamativas. La agitación como mensaje; arrancar la emoción, da igual si buena o mala, como fin.

Nada más lejos de mi intención comparar al estratega de Setúbal con el delincuente más famoso del Reino Unido. Pero este ejemplo supone una pequeña muestra de lo que, sobredimensionado, puede dar de sí una sociedad que acostumbra por norma a repudiar lo exigente y, con ello, frecuentemente, lo intelectual, lo sutil o lo original.

Tampoco pretende esto ser un alegato intelectualoide sobre los vicios y males contemporáneos. En mi opinión, es esta una actitud inherente al ser humano, cuyo estado natural es la tendencia infraesfuerzo como medio de maximizar los recursos vitales, tanto a la hora de proveerse alimentos como para un ocio que acepta de buen grado cualquier cosa que se le eche gratuitamente.

Sin embargo, el conformismo y el todo vale que propone la espectacularización mediática del vacío y la mediocridad en esta cultura del entretenimiento produce monstruos. Ya reflexionaba sobre ello Oliver Stone, con todos sus excesos y defectos, en Asesinos natos.

Pero metámonos en harina.

            Michael Peterson, criminal ultraviolento británico, decidió cumplir su sueño de ser un bufón de la sociedad de su tiempo. Como esta figura cortesana, Peterson es un ser deforme –en lo moral, más que en lo físico-, que despierta tanta repulsa como morbosa intriga. Representa la seducción de lo extraño o lo malvado, la llamada de un animal que todo el mundo carga en su más profundo interior, sometido a las cadenas del civismo, la ética y la razón, pero que aún clama, quedamente o a gritos, según cada cual, por ser liberado.

Bronson, película que recoge en el título su seudónimo, adoptado de sus tiempos de boxeador en peleas clandestinas e inspirado en el pétreo actor americano, presenta a la estrella desde el punto de vista de la estrella. Un recorrido a modo de epopeya operística por las aventuras y desventuras de un ser marginal nacido y crecido para el disfrute de los muchos. Un payaso nihilista, divertido y trágico.

           Por supuesto, durante el visionado acuden reminiscencias de Chopper, cinta australiana que parte del mismo punto de origen, estructura e intenciones, donde la figura de Mark Brandon Read, también dueño de la coletilla “el criminal más sanguinario de”, cobraba visos de trasnochado héroe del pueblo y referente socio-cultural de apocalíptico fin de milenio.

           No obstante, la primera aventura internacional del prometedor realizador danés Nicolas Winding Refn, se aboca a la incontinencia de su personaje. El dominio de la técnica que luce su director lega imágenes y secuencias poderosas, si bien acaba por caer en demasiadas ocasiones en el esteticismo gratuito, mientras que el relato parece someterse casi en todo momento a un segundo plano.

La mente alucinada de Bronson –interpretado por un Tom Hardy todo voluntad-, sin duda lejos de ser un ejemplo de coherencia, da lugar a una película a ratos surrealista, a ratos grotesca y cómica, a ratos eléctrica y terrible, pero sobre todo irregular y excesiva, hasta aburrida por puro agotamiento. Quizás como el mismo protagonista.

Desperdiciada.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 4,5.

A %d blogueros les gusta esto: