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Estación Comanche

25 Mar

“Los buenos westerns le pueden gustar a cualquiera. Frente a la debilidad natural del ser humano, todo el mundo quiere ver a gente buena, a grandes héroes.”

Akira Kurosawa

 

 

Estación Comanche

 

Año: 1960.

Director: Budd Boetticher.

Reparto: Randolph Scott, Nancy Gates, Claude Akins, Richard Rust, Skip Homeier.

Tráiler

 

 

            Tocaba a su fin la colaboración de siete películas entre la Ranown, fundada por el productor Harry Joe Brown y Randolph Scott, que sería la principal estrella de la misma, y el director Budd Boetticher, cineasta que solía someter, sin caer nunca en el academicismo, la expresión de posibles rasgos de autoría a la pasión lisa y llana de narrar historias. De hecho, la desaparición definitiva de la Ranown significaría el retiro casi total para Scott, solo recuperado años después por Sam Peckinpah en su magnífico western crepuscular Duelo en la Alta Sierra.

            En Estación Comanche, Cody (Scott) es un hombre en eterna búsqueda. La búsqueda de su propia mujer, secuestrada durante una razzia de los indios comanches años atrás, somatizada en su empleo de rescatador de mujeres blancas robadas.

Un artífice de finales felices que nunca serán el suyo.

            De nuevo, elementos recurrentes en la obra de Boetticher. La carga de un pasado sin cicatrizar se entremezcla con el de la soledad incurable, sobre la que la recién recuperada señora Lowe (Nancy Gates) quizás podría arrojar algo de luz, como gesto de justicia de la Providencia. Siempre, claro, que se sobreviva a la vuelta a casa, acosados por el Indio y por la cuadrilla de deshechos humanos que comparten su incierta travesía: un viejo conocido del ejército y sus dos jóvenes acompañantes, uno representación de quien hace el mal pues se ha habituado a ello empujado por las circunstancias; otro, inquieto, dubitativo y por ello más trágico, en el que aún pesa la moral antigua, ya desterrada, inculcada por sus antecesores, desaparecidos sin remedio.

Seres acaso demasiado similares a él mismo, supuesto héroe. Caras de una misma moneda diferenciados en el control o no de sus impulsos, su uso resguardado o no en cierta moralidad o justificación.

            En unos tiempos en los que se anunciaba ya el ocaso del que posiblemente era el género más estrictamente cinematográfico de todos, sin apenas relevancia en otras expresiones artísticas, Estación Comanche ofrecía su particular acercamiento al fin de una forma de entender la existencia, servida por uno de los elementos que, del mismo modo que el ferrocarril o el telégrafo, significaba su extinción, su paso a la estabilidad sedentaria, la ley y la civilización: la mujer, elemento siempre extraño en el Salvaje Oeste, generalmente todavía un accidente aislado, tasable elemento de riqueza y disputas, como las reses. Boetticher muestra a hombres hablando de ella. En un detalle que evidencia tanto su calidad como director como estas premisas antifemeninas –más que machistas-, la cámara no revela su misma presencia, conscientemente ignorada, hasta que terminan.

            Es este un filme parco en medios y sencillo en sus premisas pero honesto, bien planteado y acometido. Boetticher muestra un gran trabajo y un absoluto respeto por sus personajes, positivos y negativos, bien trazados, sin abandonarlos en el arquetipo.

La acción transcurre con fluidez, sólida, sin concesiones a la galería en el fondo o la forma, siempre sometida a la historia, expresiva, con inteligencia y habilidad.

Pequeño pero más que recomendable western.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

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