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Dublineses (Los muertos)

23 Mar

“La obra de John Huston no era tan interesante como su propia vida.”

Orson Welles

 

 

Dublineses (Los muertos)

 

Año: 1987.

Director: John Huston.

Reparto: Donal McCann, Anjelica Huston, Helena Carroll, Cathleen Delany, Donal Donnelly, Dan O’Herlihy.

Tráiler

 

 

            En 1987 fallecía John Huston, actor y director de cine, leyenda del Séptimo Arte.

Colofón de una trayectoria prolífica, un tanto irregular pero que dejaba para el recuerdo perlas de valor incalculable en muy diversos géneros, su testamento cinematográfico sería la adaptación de Los muertos, relato corto incluido en Dublineses, la colección de retratos de la sociedad irlandesa del escritor James Joyce. Es, en cierta manera, un homenaje a sus orígenes familiares desde el final del camino, hecho en el que abunda la participación de sus hijos Tony en la escritura del guion y Angelica para encarnar uno de los papeles principales.

            Dentro del orden lógico de la obra del irlandés, Los muertos vendría a encuadrarse en el invierno de la capital del Eire aún británico, así como en el ocaso de la vida de ese protagonista colectivo. Una reflexión sobre la muerte que confiere ese aura testamentaria al filme. “Uno a uno, todos seremos sombras. Es mejor pasar impúdicamente en la plena euforia de una pasión que irse apagando y marchitando tristemente con la edad”. Una sentencia pronunciada por el protagonista que bien parece hecha, casi en primera persona, por el propio Huston, hombre de arrolladora vitalidad.

Y es que Dublineses da la sensación de ser un drama concebido a partir de un monólogo final que es el que realmente aporta el sentido, el significado y la fuerza a toda la película, de la que el resto del metraje se antoja casi como relleno.

           Con todo y ello, Dublineses es un drama rodado con suma elegancia, con desbordante ternura, delicadeza y belleza, adornado con una fotografía de sabor añejo, con un aliento de elegíaca y al mismo tiempo cálida melancolía.

Los conflictos que subyacen en esa Irlanda del cambio de siglo afloran con timidez, nada más que en forma de tibios apuntes -el conflicto entre republicanos nacionalistas y anglófilos, el peso de la religión en la vida cotidiana, el sempiterno alcoholismo, la calculada, fría y fingida perfección de una aristocracia decadente e infeliz-, todos ellos nimiedades que palidecen ante la conciencia de la muerte, de la irremediable fugacidad del tiempo.

Ante las heridas incurables de un viejo amor pasado, la pervivencia del recuerdo, de lo memorable, como prolongación de la vida; el descubrimiento de que el tiempo se agota lentamente y sin remedio y en realidad no se ha vivido, aletargado por la apariencia, la rutina, el conformismo y la desidia.

            Huston miraba con calma el largo camino recorrido y, desde la coherencia de una vida torrencial de emociones, desencuentros y pasiones, ponía un sentido punto y final a en legado lleno de creaciones imperecederas.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7.

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