María, llena eres de gracia

16 Mar

“Colombia es un país de víctimas, no de criminales.”

Shakira

 

 

María, llena eres de gracia

 

Año: 2004.

Director: Joshua Marston.

Reparto: Catalina Sandino Moreno, Yenny Paola Vega, Guilied López, John Álex Toro, Jaime Osorio Gómez.

Tráiler

 

 

            Cuando unimos Colombia y narcotráfico, surgen en la mente figuras e imágenes como Carlos Lehder en una mansión suntuosa o Pablo Escobar en traje blanco, las FARC escondidas en la selva indómita, infructuosas operaciones de la CIA, la violencia callejera de los sicarios,… un universo que se traduciría en el cine en grandilocuentes relatos de épicos ascensos y caídas, de pobreza, poder, gloria y autodestrucción.

María, llena eres de gracia presenta en cambio la otra cara de la moneda de este lucrativo negocio: la participación del ciudadano de a pie en la pantagruélica maquinaria del narcotráfico internacional, no exento tampoco de una cierta épica privada.

            Coproducción colombiana y estadounidense capitaneada por la sección cinematográfica de la prestigiosa HBO, María, llena eres de gracia elige a una chica cualquiera de un lugar cualquiera del país sudamericano, reclutada como mula para transportar un cargamento de cocaína de Bogotá a Nueva York.

El debutante Joshua Marston, que poco se prodigará de aquí en adelante en la gran pantalla, rueda imágenes crudas, directas y poco ampulosas, si bien sin adscribirse en la forma al lenguaje pseudodocumental. Se agradece que esta naturalidad se prolongue a un libreto en el que no se plantean maniqueísmos ni clichés en los personajes. El narco aparece como una figura creíble en el paisaje, apacible, en la que se intuye solo en ciertas ocasiones, en la sombra, su intimidante poder; las chicas reclutadas combinan las necesidad creadas por la falta de porvenir con una cierta ignorancia o ingenuidad, mientras que con mimbres sencillos pero efectivos se crean momento de gran inquietud y tensión emocional –el tragado de la droga o el viaje en avión, por ejemplo-.

            Sin embargo, pesa que esa parábola del sacrificio de la mujer, símbolo de pureza y futuro en un mundo injusto y despiadado de trágicas tentaciones inmorales que promete el título no pase de ahí. Es este el drama de una joven menos como situación de necesidad que como acto de rebeldía púber o postadolescente en su huida de un presente nulo y una vida mísera e insípida a cambio de un futuro desde luego incierto pero quizás rutilante en esa concepción suya, con la candidez y el atrevimiento de la juventud.

Una búsqueda de una tierra prometida que muestra de manera bastante autocomplaciente –prima la producción norteamericana, recordemos- unos Estados Unidos que son un dechado de derechos civiles, comprensión humana y oportunidades para los parias de este mundo cruel.

            Queda para el recuerdo la excelente composición, rica en matices e intensidad, de la bogotana Catalina Sandino Moreno, trabajo que le valdría una nominación al Oscar y el Oso de Plata en Berlín, exaequo con Charlize Theron.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6.

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