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El amor en los tiempos del cólera

7 Mar

“El realismo mágico de Márquez es infilmable.”

Arturo Ripstein

 

 

El amor en los tiempos del cólera

 

Año: 2007.

Director: Mike Newell.

Reparto: Giovanna Mezzogiorno, Javier Bardem, Benjamin Bratt, Fernanda Montenegro, John Leguizamo, Catalina Sandino Moreno, Alex Ugalde.

Tráiler

 

 

           Pocas literaturas parecen menos permeables al cine que la del colombiano Gabriel García Márquez, quien cumplió ayer 85 años. Un autor dueño de una escritura construida sobre frases sutiles e imperceptibles, pequeñas gotas de irrealidad emanadas de sentimientos universales, historias inabarcables en el tiempo y, por qué no, sometidas a través de él a un eterno retorno de ligeras variaciones descritas con luminosa lucidez y con rotunda minuciosidad, hecho que, en cierto modo, la hace deslizarse, en su sedosa cadencia, hacia una estructura casi espiral, quizás incluso redundante por momentos para el que suscribe.

            Es por ello que el empeño de trasladar a la pantalla El amor en los tiempos del cólera, una de las novelas más populares e influyentes de Gabo, se antoja un proyecto exigente. Primero por esa poca receptividad cinematográfica de su literatura. Segundo, por su carácter de obra archiconocida, generalmente destinada al mismo público que ha leído y disfrutado el original y que va a ser de todo menos clemente con la plasmación en imágenes –en ese carácter de “realidad” que en cierta manera supone el cine- de un mundo casi inmutable e intransferible del que se habían enseñoreado.

            Es el deseo de satisfacer a este público previamente conocedor de la obra el que inspira un guion que podría catalogarse como un resumen bastante aceptable de la novela. Los personajes hacen cosas y dicen cosas reconocibles. El espectador rememora pasajes adaptados con un respeto que conduce a la literalidad. La recreación escenográfica es notable, con bellos paisajes urbanos coloniales y la potencia abrumadora de la selva amazónica; la banda sonora, con participación vocal de la barranquillera Shakira, se ajusta con eficacia a la historia y el artesano Mike Newell rueda con pulcritud, aunque sin lujos.

Es decir, la parte técnica hereda los propósitos del resumen que presenta el argumento. Solvente, pero sin alardes. Un buen trabajo técnico, sin trasfondo artístico. Sin alma. No se capta el ambiente de esa exégesis del sentimiento amoroso que ofrecía García Márquez, la pervivencia de una pasión eterna e indestructible como medio y como fin de la vida, como su razón, su sentido.

El libreto ofrece una reconstrucción mecánica, de origen identificable por la acumulación de citas textuales, de guiños, con nula intensidad –cosa que podría haberse logrado con una mayor concentración de episodios-; huecos en definitiva. Se fotografía la cubierta, no se consigue trasladar el intenso aroma a piel, flores, saliva, café, sudor, humedad, de sus letras.

            Parte de la culpa de podría achacar, del mismo modo, a un casting poco adecuado, que cojea sobre todo por un personaje que debería ser arrollador en lo físico e indeleble en lo psicológico como es el de Fermina Daza, eje sobre el que gravita el relato, entregado a la macilenta Giovanna Mezzogiorno, que no consigue en ningún momento asir lo que debería ser una mujer monumental, construir su rotundidad.

Una apuesta por la actriz italiana que, sumada al español Javier Bardem y al norteamericano de ascendencia peruana Benjamin Bratt, podría responder a las aspiraciones desde la producción de internacionalizar la cinta con valores emergentes en el panorama cinematográfico mundial.

Lastimosa renuncia a la presencia de una mujer latina, de incomparable belleza, para el protagonismo. Muestra de ello es cómo Catalina Sandino Moreno eclipsa con su sola presencia cada plano que comparte con su compañera de reparto.

Fallida.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 3,5.

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