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Mal gusto (Bad Taste)

26 Feb

“Tengo un sentido del humor bastante imbécil.”

Peter Jackson

 

 

Mal gusto (Bad Taste)

 

Año: 1987.

Director: Peter Jackson.

Reparto: Peter Jackson, Terry Potter, Peter O’Herne, Craig Smith, Mike Minett, Doug Wren.

Tráiler

 

 

            Todo un mundo media entre Mal gusto, la opera prima del neozelandés Peter Jackson, y su opus magna, la adaptación cinematográfica de la trilogía de El Señor de los Anillos. Un mundo que, pese a las diferencias de aptitudes y recursos, en ningún momento parece pertenecer a este, encuadrado en el territorio de lo fantástico, sea en su temática, sea en el modo de entender la vida de sus personajes, en parte reflejo de sí mismo.

            Tomando como origen un cortometraje previo de 10 minutos, más tarde reescrito y rodado de nuevo hasta alcanzar casi la hora y media durante los fines de semana de entre 1983 y 1987, prácticamente con carácter de broma privada entre amigos, Mal gusto surge como un acto de gamberrismo sin más pretensiones que la de la diversión, si bien puede que más destinada a los propios realizadores que al público general.

El planteamiento de base ya era trasnochado: la invasión de empresarios de la alimentación alienígenas, la Crumbs delicias crujientes, que aspiran a diversificar su oferta de fast food intergaláctica con una nueva gama de productos 100% homo sapiens, y la feroz oposición al mismo de una división especial del gobierno neozelandés, el zarrapastroso Servicio de Información y Defensa Astral.

            Aires de Troma para una cinta que busca la gracia por medio del aplastamiento, a través del diseño de un brutal slapstick que favorece toda una exhibición de poderío gore con unos efectos especiales cutrecillos por su evidente escasez de medios pero resueltos con bastantes buenas maneras –hecho que se explica por la presencia detrás del que será un director con talento-, destinados a entretener y a irritar al espectador a partes iguales –ese “mal gusto” que proclama, al fin y al cabo-.

Es el gore como medio y casi como fin, como redundará el realizador austral, con su abuso concienciado y concienzudo, en su posterior Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro).

            Por supuesto, estas irreverentes premisas producen que el guion, evidentemente alargado desde ese origen mínimo, sea lo de menos, simple marco para las ocurrencias y desvaríos de sus artífices en su faceta de creadores totales, desde la confección del libreto hasta la actuación –incluso con varios personajes, como un Jackson que termina combatiendo contra sí mismo-. Un hecho que responde más a poder desatar tropelías que satisfagan su locura destructiva que a atender al ritmo de la película, altamente irregular, con algunos gags acertados y otros no tanto, aderezados en el doblaje castellano con una buena ración de cheli (¡Son unos verdaderos mastuerzos!).

            A pesar de sus muchos defectos, al menos se aprecian las ganas y el ímpetu de su director. Efectivamente, serviría para que Jackson comenzara a obtener reconocimiento internacional.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 4.

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