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Rounders

15 Feb

“El póquer es 100% habilidad y 50% suerte.”

Phil Hellmuth

 

 

Rounders

 

Año: 1998.

Director: John Dahl.

Reparto: Matt Damon, Edward Norton, Gretchen Mol, John Turturro, Paul Cicero, Famke Janssen, Martin Landau, John Malkovich.

Tráiler

 

 

            El universo del póquer, en la última década de enorme tirón en un país en principio ajeno a la baraja francesa como España, es sin duda, haciendo caso a su historial, el juego de cartas más cinematográfico, siempre asociado a tugurios insalubres en los que eternos perdedores con mayor o menos sabiduría en el arte de encajar los golpes de la vida se alzan con las migajas de un espejismo de éxito, o sucumben indefectiblemente a su naturaleza, puede que ayudados por los labios sensuales de una atractiva mujer que encarna la parte del diablo.

Rounders ofrece una revisión de las viejas películas de cartas, del enemigo a batir, de la improbable redención épica del fracasado, de la lucha por un destino particular difícilmente comprensible o compartible con terceros, modernizada tan solo en la producción.

            Matt Damon, un valor en alza después de su doble nominación a mejor actor y guión original  por El indomable Will Hunting –se alzaría con el segundo-, protagoniza la historia de un joven estudiante de derecho que se paga la vida mediante sus innegables dotes de tahúr al mismo tiempo que sueña con ser el campeón mundial de póquer.

Una ambición en la que se van a cruzar deudas del pasado encarnadas por viejos amigos que han quedado en la cuneta (Edward Norton, otro actor emergente que al menos suele ponerle algo más de empeño), conflictos de lealtades, disyuntivas entre lo que se debe y lo que se quiere ser e inevitables enfrentamientos sentimentales con una pareja que representa el polo positivo del porvenir en contraposición a su amigo descarriado, imagen del futuro posible de uno mismo, de la mala suerte –incluso en el aspecto del tramposo Norton, desastrado, desaliñado-.

            John Dahl, director que tendrá mayor predicamento en la pequeña pantalla, lleva a cabo una realización clásica, con ciertos rasgos de elegancia, sobre todo el la luminosidad de ciertas escenas, para plasmar en pantalla guion rubricado por David Levien y Brian Koppelman, dos guionistas surgidos de la nada y con una incontestable pasión por el mundo del tapete, hecho que da pie a la prolija inclusión de referencias al juego, a su jerga y a su mitología -también destinada a orientar al profano, a que no se sienta ajeno-, pero que no oculta, sin embargo, una notable ración de tópicos y cierta falta de coherencia –en cierto punto, se renuncia a cualquiera de los dilemas planteados para centrarse en lo realmente estimulante para los escritores y, por ende, el espectador: el duelo final de Texas hold’em-.

            Un conjunto que, en definitiva, y salvando parte de la dirección y el trabajo de algunos secundarios ilustres como John Turturro en su rol de ángel de la guarda o el siempre peculiar John Malkovich como monstruo a derrotar, adolece del blando protagonismo de Matt Damon, carente del carisma necesario para un papel que exigía más arrestos, y de una evidente falta de intensidad, derivada de esa acumulación de lugares comunes, resueltos con poca destreza –nunca convence el papel de mujer salvadora de Gretchen Mol, cursi y antipático cuando posee justificación suficiente para no parecerlo, y la figura paterna de un grande como Martin Landau ofrece unas soluciones vergonzosas a alguna de las disyuntivas del personaje de Damon-.

           Una película más bien insulsa, a la que le falta sabor noir, aunque recomendable para acérrimos de la baraja.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 4.

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