Ensayo de un crimen (La vida criminal de Archibaldo de la Cruz)

14 Feb

“Sed buenos, y si por lo que fuera no podéis, seguid siendo malos, la diferencia es mínima.”

Antonio Gasset

 

 

Ensayo de un crimen (La vida criminal de Archibaldo de la Cruz)

 

Año: 1955.

Director: Luis Buñuel.

Reparto: Ernesto Alonso, Miroslava, Ariadna Welter, Rita Macedo.

Tráiler

 

 

            El asesino en serie según Luis Buñuel, a partir de una novela del dramaturgo mexicano Rodolfo Usigli.

Obviamente, no se trata de una cinta policíaca al uso sino que, prolija en ese simbolismo tan habitual en la obra del aragonés, se asemeja más a una reflexión satírica sobre el poder de la apariencia en la sociedad, enmarcado en una trama narrada con pulso firme –su capacidad de entretenimiento queda evidenciada por unos excelentes resultados en taquilla- en la que un joven y apuesto hombre de clase acomodada trata, infructuosamente, de aplacar sus pulsiones homicidas con las mujeres que se cruzan en su camino.

            Es este un hombre amparado en la impunidad que le confieren sus buenas maneras y su lustrosa fachada. Decente y pobre, dirán, es peor que granuja y rico. Una nobleza urbana decadente que ansía, como capricho último, arrogarse una prerrogativa divina, la de decidir sobre la vida y la muerte, representada en la superstición del poder de una caja de música, reflejo una fascinación por lo macabro rayana en lo sexual.

De esta combinación surrealista de sexo y muerte nace la metáfora de ese hombre que vive en constante frustración, en un perenne coitus interruptus, pues ansía matar y solo lo consigue en su imaginación –pese a que finalmente su deseo sí reviste consecuencias, si bien nunca proceden de su acción, impotente o estéril- o, puntualmente, con la imagen de una de sus aspirantes a víctima, un maniquí –otra vez la apariencia, lo único que logra destruir-, este último, hecho de especial relevancia en la catársis última del protagonista.

Manías que traspasan las fases y el tiempo de una vida mediante una incurable atracción morbosa que transmuta una imagen obsesiva en diferentes personas en la mente de un individuo corriente y respetable en el que, en realidad, se esconden soterrados delirios mesiánicos, considerado a sí mismo entre el santo redentor y el criminal abyecto, carácter ambiguo manifestado en su actitud hacia su prometida, a la que pretende salvar y con la que se pretende salvar, interpretada por la misma actriz que la institutriz fallecida que desencadena toda esa fijación enfermiza del personaje.

            Buñuel aporta detalles realmente originales y sugestivos para manifestar el deseo irrefrenable de Archibaldo de la Cruz, como la plasmación de sus ensoñaciones, de tintes febriles, desarrolladas entre sombras y brumas, con la música de la caja, la banda sonora de la película, sonando solo para él.

Muy interesante.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 8.

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