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Biutiful

11 Feb

“Existe un mundo mejor, pero es carísimo.”

Andreu Buenafuente

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Biutiful

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Año: 2010.

Director: Alejandro González Iñárritu.

Reparto: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Hanaa Buchaib, Guillermo Estrella, Eduard Fernández, Diariatou Daff, Taisheng Chen, Luo Jin.  

Tráiler

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            Hay una fina línea que separa lo melodramático y desgarrador de lo grotesco. Un hilo de alambre en la altura sobre el que el realizador ha de caminar manteniendo el equilibrio, amenazado por la verosimilitud, la credibilidad emocional y la inexcusable y exigente complicidad y capacidad de implicación del espectador.

En la trayectoria de los mexicanos Iñárritu y Arriaga, Amores perros y 21 gramos eran poderosamente desgarradoras. Babel transitaba por él con irregularidad, demasiado asomada al vacío por la muerte por éxito de su fórmula, derivada de la hipertrofia a escala global de esa estructura de vidas y sentimientos cruzados. Biutiful, primer trabajo en solitario del director Alejandro González Iñárritu, volando libre sin el apoyo en el libreto de Guillermo Arriaga, se despeña irremediablemente en lo grotesco.

            Iñárritu se traslada a la Barcelona sucia y suburbial, donde un exdrogadicto, médium, paciente de cárcel terminal y descendiente de trágicos exiliados franquistas, lidia con los esfuerzos de su paternidad entre exmujeres prostitutas bipolares, manteros senegaleses apaleados con la familia rota por la deportación e industriosos y explotadores inmigrantes chinos que ocultan su homosexualidad. Casi nada.

El insoportable dolor del mundo, miniaturizado en El Raval barcelonés.

            El cineasta mexicano vuelve a desplegar su ambición de englobar todo el planeta en los dramas particulares de unos personajes al borde del abismo, un realismo sucio al que se contraponen ciertos rasgos de realismo mágico como el trabajo como médium del protagonista, que no terminará nunca de concretarse siquiera en metáfora.

Una falta total de consistencia y de concreción que afecta a todo el filme, huérfano de un esqueleto sólido -el guion de Arriaga– que explote, y no solo se limite a acumular, al menos algunos de los conflictos planteados: el de ese hombre al que la vida se le escapa de entre los dedos, su contradicción entre sus bondadosas aspiraciones salvadoras del desfavorecido y sus crudos negocios de trapicheos con mano de obra extranjera ilegal, el conflicto de represión sexual en la hermética y tradicional comunidad china, la tragedia del inmigrante y la imposibilidad de prosperar en un mundo hostil e insolidario, la incomunicación que reduce los vivos a muertos, el mensaje final bienintencionado de la convivencia, el entendimiento y el amor, en definitiva, como solución, expresado con levedad.

            Un exceso y grandilocuencia presuntamente descorazonadores que quedan en nada.

Iñárritu aún sabe extraer cierto lirismo de los pequeños gestos, de los episodios y las relaciones más sutiles; menos pretenciosas y con mayor significado. Y Bardem sigue demostrando que es muy buen actor. Pero la película se regodea con tanta ampulosidad en la miseria en la que vive ese cúmulo de sueños rotos, con esa excesiva afectación, que se acerca más a lo ridículo que a lo brillante.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 3,5.

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