Archivo | 15:43

Gilda

10 Feb

“Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo.”

Rita Hayworth

.

.

Gilda

.

Año: 1946.

Director: Charles Vidor.

Reparto: Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready, Joseph Calleia, Steven Geray.

Tráiler

.

            Y con ella llegó el escándalo. Uno de los movimientos de melena más recordados. El striptease más famoso. Y uno de los personajes femeninos más enigmáticos, retorcidos y memorables del Séptimo Arte.

            Gilda es el recuerdo de un icono, más que de una película. El relato de un eterno amor y odio entre dos buscavidas unidos en el misterio de su pasado y en su incierta búsqueda de porvenir a otro personaje envuelto en sombras: Ballin Mundson (George Macready), propietario de un casino ilegal en la remota y fogosa Argentina de 1945.

Es la irrupción de la mujer como elemento perturbador por su hermosura y por el frío uso que de ella hace para alcanzar sus fines, el símbolo de la mala suerte, armado e impulsado por sus propias heridas -factor inexcusable en la conformación de su naturaleza cínica y su frialdad sentimental-. Un anuncio de tragedia procedente de unos tiempos turbulentos de los que Johnny Farrell (Glenn Ford) huye. La belleza que enmascara lo infausto. La femme fatale definitiva.

Sin embargo, una mujer que puede significar al mismo tiempo el espejismo de una promesa de amor absoluto, el paraíso de felicidad eterna tras la improbable conquista de un territorio indómito y peligroso, siempre que el temerario enamorado logre superar el dolor de su fuego ardiente.

            Charles Vidor sirve un relato de pasiones a flor de piel, exacerbadas, contrapuestas e incontrolables, que comienza arrollador y consigue alcanzar momentos de gran intensidad pero que, sin embargo, queda lastrado por un guion que parece más preocupado por el arrojo de dardos venenosos en forma de frases lapidarias que de estructurar y cohesionar una historia en la que se mete con calzador, entre otros detalles discordantes en forma de ciertos personajes o situaciones de escasa credibilidad, una subtrama de complots para el dominio del mundo muy poco favorecedora –el club en un país remoto donde los americanos son una colonia fuera de lugar, los villanos de fondo con filiaciones nazis, la ambigua relación afectiva entre los protagonistas,… rasgos que invitan a recordar a la popular Casablanca– y que conduce a un final que no solo es abrupto e impostado, sino que además contradice y destruye buena parte de la magia de esa femme fatale magnética y poderosa que es Gilda, a la que la arrebatadora belleza de Rita Hayworth, confirmada como sex symbol inmarcesible, dota de una sensualidad indescriptible, de una irresistible capacidad de seducción, bien respondida por un Glenn Ford con el que exhibe una química inigualable. Un Ford que consigue, por su parte, superar su aspecto de tipo corriente, o más bien se apoya en él, para componer un Farrel lleno de carisma y presencia, un gran mérito teniendo en cuenta por otro lado el monstruo con el que compartía pantalla.

            Un clásico cuyo icono es lo que parece resistir mejor el paso del tiempo.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 6.

A %d blogueros les gusta esto: