Concursante

29 Ene

“¿Sabes qué es el capitalismo? ¡Joder y ser jodido!”

Tony Montana (Scarface)

 

 

Concursante

 

Año: 2007.

Director: Rodrigo Cortés.

Reparto: Leonardo Sbaraglia, Chete Lera, Miryam Gallego, Luis Zahera, Fernando Cayo.

Tráiler

 

 

            Alrededor de 2007 parecía que todos nos habíamos vuelto ricos. El liberalismo sonreía ufano, repartiéndose cómplices codazos con los neocons del mundo entero y la banca encendía puros con billetes rosas. El Tigre Celta rugía orgulloso, el único problema de Grecia era decidir entre el viejo héroe Charisteas o el melenudo y eficiente Samaras, Berlusconi aún podía descansar tranquilo en Villa Certosa sin preocupaciones que le formaran improbables arrugas y Zapatero repartía a manos llenas los beneficios que sobraban al Estado.

A Rodrigo Cortés, receloso como buen gallego, algo le olía raro. Al fin y al cabo, ¿qué puede salir mal en un sistema del que su hegemonía mundial es el mejor ejemplo de su perfección?

             Surgido del feraz mundo del cortometraje nacional, Cortés saltaba a las arenas del largo con la escritura y dirección de Concursante, una negra farsa que indaga en los oscuros callejones del supuesto éxito del capitalismo desenfrenado.

Y, como decimos, antes de que nadie hablara de crisis.

Concursante sumerge al espectador en las trampas fundacionales de todo un sistema en el que, como es obvio, siempre gana la banca, a través del hilo conductor que es Martín Circo Martín (Leonardo Sbaraglia), joven profesor asociado de historia de la economía y ganador de un concurso televisivo que lo condena a la pobreza y la esclavitud que supone ser rico sin serlo. Un personaje que ofrece una voz en off con toda la carga de ironía sobre el absurdo que solo la muerte es capaz de dar, al estilo de El crepúsculo de los dioses o American Beauty.

El ascenso y caída, sobre todo caída, del triunfador capitalista.

            Cortés despliega un barroco virtuosismo en la forma –curioso contraste con la concisión de su posterior Buried– para narrar un fondo cimentado en torno a una argumentación lúcida pero, sin embargo excesiva. Y es que Concursante funciona mejor como campo de entrenamiento y experimentación y como furibundo alegato profético que como película.

             Desde luego, el realizador gallego logra demostrar su fuerte personalidad, su innegable atrevimiento, sus aptitudes en la puesta en escena y su capacidad de sugerencia en la creación de imágenes. Sin embargo, no todas funcionan, muchas están metidas de regalo por el mero hecho de lucir músculo, con el efecto distractor consiguiente.

Lo mismo sucede con un guion en el que algunos personajes se pierden en su sarcástica deformación, disipando su ferocidad al no guardar la contención necesaria, a lo que se añado, por otro lado, un exceso de discurso, en ocasiones clase de economía en vivo y en directo, que no le hace ningún bien a una cinta que no es documental, sino película. Es decir, que la explicación debería integrarse más en la historia, entreverarse y filtrarse disimuladamente de entre las rendijas que sugieren relato e imágenes en lugar de aparecer tanto y tan en crudo.

Un fallo de inexperiencia que contribuye a restar cohesión a un libreto en el que esa voz en off, cicerone del espectador, cometido en el que puntualmente Sbaraglia rompía incluso la cuarta pared, queda olvidada en el frenesí de la segunda mitad del filme.

             Razonamientos creíbles –nada más que se lea un periódico- e impactantes, si bien yo diría que ya latentes en la conciencia de una ciudadanía cuyo problema, empezando por el que suscribe, es más la falta de rebeldía que de conocimiento.

Meritoria, prometedora, sorprendentemente profética, pero aún mejorable.

 

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 6.

4 comentarios to “Concursante”

  1. plared 30 enero, 2012 a 05:52 #

    La verdad es que todas estas películas sobre la caída del capitalismo y profecías varias. Me aburren y mas, cuando lo que pasa sin ninguna duda viene orquestado de hace tiempo. Lo que si me asombra es la cantidad de iluminados que intentan explicar el por que de algo que ha pasado a lo largo de la historia.

    Simplemente, todos los imperios murieron de exito, desde los romanos, pasando por el nuestro y el que ahora se llama capitalismo, seguira el mismo camino. Sin mas, lecciones de la historia que nadie quiere mirar….

    • elcriticoabulico 30 enero, 2012 a 14:34 #

      A mí me vas a contar, que me licencié hace un par de años en Historia precisamente… Se podría discutir mucho sobre aquello del ascenso y caída de los imperios, pero no estoy seguro de que pueda aplicarse a un capitalismo que está tratando de solucionar sus males con más capitalismo. Desde luego los de siempre van a estar contentísimos con estas medidas, confiarán más que nunca en las bondades del sistema. Como escribo al final, en mi opinión el problema no es que no se sepa, sino que da igual.
      El mérito de esta, además de la valentía de Cortés y su talento, es que plantea sus teorías en el punto más alto de la vorágine del capitalismo, el año precedente a la crisis. Pero creo que debió distinguir más entre hacer una película y dar una lección-comentario de economía, porque había aptitudes y posibilidades para hacerlo algo mejor.
      Un abrazo.

  2. Samuel Regueira 30 enero, 2012 a 17:13 #

    Como parábola económico-didáctica es un trabajo loable y aprovechable, Sbaraglia es un actor convincente (la película está hecha para su lucimiento) y sin estar del todo rematada yo creo que logra transmitir lo que pretende.

    El tercio final es lo que la termina de perder… si el segundo giro argumental hubiera sido encauzado de un modo más verosímil podríamos tener una obra a la altura de las mejores películas de cine polar.

    • elcriticoabulico 30 enero, 2012 a 20:52 #

      Pues fíjate que creo que es más para el lucimiento de Cortés que para el de Sbaraglia… Pero oye, que chapó por eso de decir “creo que soy bueno en esto y me voy a atrever a demostrarlo”. Creo que el orensano tiene talento. Pero a esta peli le falta concreción, haber tenido más clara la historia y el cómo se va a contar y otras cosas de esas que se solucionan con experiencia. Nada que no tenga remedio.
      Eso sí, me sigue pareciendo muy loable, además de acertado, que dijera todo esto en el punto álgido del hipercapitalismo.

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