American Graffiti

26 Dic

“Nunca he diseñado ninguna de mis películas para un público de masas, salvo las de Indiana Jones. ¿Quién en su sano juicio podía pensar que American Graffiti o La guerra de las galaxias funcionasen?”

George Lucas

American Graffiti

Año: 1973.

Director: George Lucas.

Reparto: Richard Dreyfuss, Ron Howard, Paul Le Mat, Charles Martin Smith, Cindy Williams, Candy Clarke, Mackenzie Phillips, Harrison Ford, Bo Hopkins, Wolfman Jack.

Tráiler

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            En vista del éxito de crítica y público de Easy Rider, una de las películas más emblemáticas del naciente Nuevo Hollywood, la Universal decidió dar manga ancha y mayor independencia –si bien siempre con presupuestos pírricos, inferiores al millón de dólares- a ese hervidero de jóvenes y ambiciosos cineastas que surgía por entonces. Una política de producción que vendría a confirmar la ola de renovación de la industria con una emergente generación de nuevos directores, entre los que se encontraba gente como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Brian de Palma, Peter Bogdanovich, Steven Spielberg, Robert Altman o George Lucas.

            George Lucas había debutado en 1971 con THX-1138, una cinta de ciencia ficción que ampliaba un corto previo del propio Lucas; interesante aunque aún imperfecta, pero que demostraba la predilección del director por lo fantacientífico y su grandeza de miras. La película resultaría un completo fracaso, quizás por la aridez y la atmósfera de esterilidad que reflejaba su distópica temática.

Para su siguiente proyecto, Lucas decidió seguir el consejo de su amigo y productor, Francis Ford Coppola -uno de los hombres del momento tras cambiar para siempre el cine de gángsters, y el cine en general, con El padrino-, y escoger un argumento más humano, más cálido y cercano a la sensibilidad del público.

En consecuencia, haría ejercicio de memoria para rescatar recuerdos de adolescencia y elaborar con ellos un retrato generacional -el de su generación, la misma que abarrotaba las salas de cine por entonces-, American graffiti.

           American graffiti recoge la nostalgia de un público que había dado el duro salto de la adolescencia a la vida adulta en los albores de los años sesenta; una juventud que vivía con la música, los coches y la búsqueda del primer amor como válvulas de escape para tratar de esquivar la traumática salida del confortable y maternal útero del pueblo pequeño y, lo que es peor, la inauguración de su status de hombre con todas sus letras y responsabilidades; un fondo que se apreciaba ya en otros de los trabajos representativos de este Nuevo Hollywood como El graduado o La última película.

Problemas universales, comunes a individuos a lo largo de toda la historia humana y en los que solo varía el vestuario y los decorados, en este caso Modesto (California) y los tupés engominados, drive-ins, bailes de fin de curso, bandas urbanas, rock&roll y carreras de coches entre rebeldes sin causa.

            Toda la película transcurre en el lapso de una noche –La noche, la última noche, en la que todo ha de pasar-, articulada en torno al baile de fin de curso previo al viaje de los protagonistas a sus lejanas y atemorizantes universidades, radiada y musicalizada por El hombre lobo, diskjockey omnisciente.

Unas pocas y decisivas horas en la que concurren las odiseas paralelas de los miembros de un grupo de amigos: un joven que cavila inseguro e indeciso sobre su futuro mientras busca la perfección en forma de rubia conductora de un Thunderbird verde; una parejita que discute la manera de afrontar su relación en la distancia; un chulito forzado por el destino a actuar de canguro de una mocosa de armas tomar, y el sempiterno pringao gafotas a la torpe caza de su primer beso.

Se palpa el corazón y la entrega de Lucas en la confección de un filme que probablemente recoja no pocas experiencias autobiográficas, con personajes queribles, retratados con inmenso cariño, y situaciones reconocibles que hasta a día de hoy permiten esbozar una amplia sonrisa. Sin embargo, el exceso de dulzura nostálgica de su tamiz también contribuye a restar, en muchos casos, parte de la naturalidad de la cinta o de la capacidad de identificación del espectador ajeno a su contexto.

            Una noche que puede resultar algo cansada ya en la parte final –como las veladas épicas, las memorables-  pero también muy simpática y disfrutable.

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

2 comentarios to “American Graffiti”

  1. Samuel Regueira 26 diciembre, 2011 a 17:55 #

    Una de las películas que peor han envejecido de las que yo he visto. Solo se entiende dentro de su contexto generacional, fuera del cual es imposible soportarla (si exceptuamos alguna interpretación que otra, las canciones o el hecho de buscar a Harrison Ford). El bochornosísimo final termina de rematar la faena. Muy flojita.

    • elcriticoabulico 26 diciembre, 2011 a 18:04 #

      Pues no me ha disgustado, hombre. Creo que todo el mundo, más o menos metafóricamente, ha tenido una noche final del mismo pelo.
      Si hasta en cintas actuales se renuevan sus personajes, como el Fogell (a.k.a McLovin) de otra película generacional del nuevo milenio, el bromance Supersalidos.
      Personalmente, le concedo un pase.

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