El indomable Will Hunting

24 Dic

“Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio; amor, eso es el alma del genio.”

Wolfgang Amadeus Mozart

 

 

El indomable Will Hunting

 

Año: 1997.

Director: Gus Van Sant.

Reparto: Matt Damon, Robin Williams, Minnie Driver, Ben Affleck, Stellan Skaarsgard.

Tráiler

 

 

            Aunque ya habían contado con papeles de cierta importancia, los actores y amigos Matt Damon y Ben Affleck no lograrían su confirmación como auténtico presente del star-system hollywoodiense hasta el éxito de El indomable Will Hunting, cinta de la cual se encargarán asimismo de escribir el libreto, a la postre galardonado con el Oscar.

            El indomable Will Hunting aborda la soledad del genio desde una vocación abiertamente populista y con ciertas pinceladas de conciencia social. Es la lucha de un joven (Matt Damon) predestinado a coronar grandes cimas en su existencia, dotado de una mente prodigiosa pero maldecido con una infancia sumida en un infierno de miseria y malos tratos, rico en inteligencia, pobre en recursos y sentimientos. Un lastre casi irreparable en su senda al éxito, a la felicidad; un camino que incluso él mismo se encarga de desandar, abrumado por el miedo a que el sueño se rompa, preso de un profundo desarraigo e inseguridad que oculta bajo una fachada de rebeldía y nihilismo.

Un pequeño Einstein descubierto por un profesor de Harvard –la élite económica, social y cultural-, quien considera confiar sus ganas de conquistar el brillante futuro que le corresponde a un hombre capaz de situarse en su piel y darle lecciones de vida: el peculiar psicólogo Sean Maguire (Robin Williams en el papel que adora, el de entrañable motivador de los desmotivados), otro diamante surgido de entre la basura también con su propia y pesada carga a cuestas.

            La virtud de El indomable Will Hunting -que no deja de ser una historia a grandes rasgos convencional, aunque bien diseñada por Damon y Affleck y rematada con elegancia por la versión más comercial del inconformista Van Sant- podría situarse en una cierta refundación con moraleja del mito del sueño americano, cuyo significado de éxito queda más enfocado hacia lo afectivo -colmar el alma- que hacia lo estrictamente profesional -el triunfo rockefelleriano de hacer un millón de un centavo-.

Aún así, quizás su faceta más natural y creíble –sobre todo comparada con la bastante ramplona historia de amor entre Damon y Driver- sea esos pequeños interludios de vida entre amigos de Hunting y su pandilla, de anécdota canallesca de bar de barrio bajo y orgullo de inmigrante irlandés desheredado –clave también en las futuras películas de Affleck como director-, con referencias de voluntad semibiográfica idealizada destinadas a facilitar, todo sea dicho, el lucimiento de ambos guionistas en la interpretación de unos personajes que sienten como suyos y a los que miran siempre desde el cariño y la condescendencia.

Correcta sería su mejor definición.

 

Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7.

 

 

Bonus track: Elaboración real del guión de El indomable Will Hunting explicada en Padre de Familia (en el 04:03, que aquí no hay dios que suba un video).

 

8 comentarios to “El indomable Will Hunting”

  1. El Tusos 24 diciembre, 2011 a 20:38 #

    Bueno, dentro de que es una obra donde se ve cómo va a ir sucediéndose la trama de una forma un tanto previsible, no deja de ser un buen trabajo, principalmente por un hábil guión y la relación, por un lado, de los cuatro rebeldes amigos y, por el otro, la que mantiene con el psicólogo (la de la novia era de obligación imagino). Hay que apuntar un par de momentos de gran calidad como el monólogo contra el Gobierno Americano ( http://www.youtube.com/watch?v=dk2-1EHRac8 ), la discusión en el bar entre profesor y psicólogo, etc. Obvios, pero sencillamente muy bien expuestos.
    En cuanto a las interpretaciones creo que Matt Damon pocas veces estará mejor, dentro de la sosería que le caracteriza aquí se le ve más… ¿liberado? Y Robin Williams que no es un actor de mi devoción (con esa autointerpretación permanente), la verdad que aquí es todo barba, vello corporal y buenas maneras.
    Salvo por algunos detalles, una película muy entretenida.

    PD: he de reconocer que una tierna lagrimilla sí ha caído viendo el bonus-track…

    • elcriticoabulico 24 diciembre, 2011 a 22:26 #

      Sí, es una de esas pelis que no son joyas del séptimo arte pero sí resultonas y agradables de ver, de mensaje positivo para escribir de frase de tuenti y que visten mucho para ponérselas a la parienta o a los hijos adolescentes.
      Es cierto, hasta no aparece la versión más irritante de Robin Williams -aunque es un papel que ha versionado lo menos cuatro o cinco veces- y hasta Matt Damon cumple con creces -claro, que es un papel escrito por él, para él-. Hasta da lástima que luego se dedicara a hipertrofiar los músculos de su frente para contrarrestar su impavidez natural con caída de belfo.
      La discusión en el bar y el monólogo concienciado antisistema salen en los links de la crítica, hombre. Hay que pincharlos, que echo un buen rato incrustándolos jeje.
      Merry Christmas, Tusos.

  2. ALTAICA 25 diciembre, 2011 a 04:49 #

    Suscrito íntegramente el comentario de Tusos sobre esta “bonita” película, llena de buenas intenciones, cordiales principios y bienintencionados juegos algo manidos. No obstante, se deja ver con agrado, si bien la escena relamida, impostada y falsaria del bar me sigue cargando de forma insoportable. Tal vez un 7 sea excesivo, sin duda, pero como es Navidad y la película alegra algo el ánimo, pues bienvenido sea tu benevolencia. Un abrazo y abrigaros.

    • elcriticoabulico 25 diciembre, 2011 a 20:08 #

      Bueno, es de esas películas que tienen unas pretensiones de complejidad y trascendencia mucho mayores de lo que son en realidad, pero hay que reconocer que, por lo menos, está bien hecha. Que eso, a día de hoy, ya es bastante pedir.
      Cuídate.

  3. Dessjuest 22 mayo, 2012 a 12:15 #

    Entretenida, pero previsible, sabes de sobra lo que va a pasar y casi cuándo va a pasar, el chico listo pero incomprendido que topa con un profesor la hostia de majo que le ayuda a sacar lo mejor de sí mismo.

    Lo dicho, estas pelis y las del profesor de turno que llega al colegio de chicos de la calle y les hace bailar sevillanas o lo que tercie se repiten como el ajo.

    • elcriticoabulico 22 mayo, 2012 a 15:19 #

      Sí, todo un subgénero propio. Por lo menos es bastante eficaz en cuanto a sus pretensiones, es de las buenas dentro de un esquema más que sobado.

  4. Deckard 27 junio, 2019 a 11:37 #

    Bueno. Yo, como vosotros, también tengo una cierta debilidad por esta película. No llega a ser un guilty pleasure o “placer culpable”, porque es una obra bastante respetada, pero si se pone a tiro en alguna televisión, yo termino de verla seguro, vamos. Ya solo por el monólogo contra el Gobierno Americano, y las razones por las que Hunting no quiere trabajar para él, Matt Damon hubiera merecido el Oscar a la mejor interpretación (un monólogo, por cierto, nada fácil de memorizar….Lo acabo de volver a ver, Dios, es sencillamente genial en su ironía y veridica descripción de los hechos).

    Por cierto, no he podido ver bien lo que colgaste en su día de “Padre de Familia” sobre la elaboración del guión de “Will Hunting” pero lo único que te puedo decir es que el gran William Goldman asegura que el guión fue en su totalidad obra suya. Lo afirma rotundamente en la segunda parte de su emblemática obra “Aventuras de un guionista en Hollywood.” No sé qué pasó en realidad, pero siendo sinceros, eso de que le dieran el Oscar de guión a Affleck y Damon viste muy bien como icónica imagen estadounidense de los self made men, de los chicos de barrio que de la nada consiguen llegar a la cima del mundo del espectáculo. Yo, personalmente, me fío más de la palabra de Goldman que de la de la Academia, pero en fin. ahi está la película a fin de cuentas. Al final se hizo, que es lo que importa.

    Y lo que me gusta de “El indomable Will Hunting” es que propone una reflexión atípica en el cine comercial americano sobre la verdadera naturaleza de la inteligencia, y sobre el verdadero uso o que hacemos o no de nuestras mejores virtudes. (Otra cosa: maravillosa cita de Mozart la del encabezamiento. Una gran verdad. Por algo era uno de los pocos genios indiscutibles de la Historia).

    Teóricamente, Will Hunting es una persona que, por su inteligencia casi sobrehumana, merecería estar doscientos escalones por encima del entorno social en el que le ha tocado vivir. Y lo que plantea el inteligente guión es hasta qué punto es más importante alternar con gente poderosa e hiperinteligente si uno ya ha encontrado valores sólidos como la amistad, la lealtad y la fidelidad incondicional en un entorno muy concreto, por muy pocas alharacas sociales que tenga la barriada que le da calor. ¿Por qué salir al Gran Mundo a tratar de combatir con gente presuntuosa y ambiciosa e infinitamente menos inteligente que tú, si, aunque tus personas queridas no puedan compartir tus inquietudes intelectuales o más íntimas ellas te aportan algo que, más que seguro, no te podrán aportar todos esos cerebritos de los servicios de inteligencia, las agencias de élite, o las competitivas multinacionales?

    Es un dilema muy interesante. El del difícil equilibrio entre la emoción, la empatía y la razón. Yo, en mi círculo personal he tenido contacto con personas muy muy inteligentes. Y muchas de ellas, aparentemente, parecían adolecer de un problema. Parecían poner una barrera demasiado cerebral entre ellas y el resto del mundo. Incluso entre sus amistades de confianza. En ocasiones eso a mi me incomodaba un poco, pero trataba de comprenderlo. No son personas fáciles de escrutar. Will Hunting parece haber sabido eludir ese problema con un círculo de amistades verdaderamente informal e incondicional. Como bien se dice en la película, cualquiera de los miembros de ese grupo mataría por defender a otro de los suyos si surgiera un problema serio. Esa especie de espíritu de tribu, es algo que comprende perfectamente su tutor Robin Williams, pero que no alcanza a entender el arrogante personaje del oportunista Stelan Skarsgaard. ¿Por qué esas diferencias en el abordaje de la complejidad del personaje de Hunting? Porque Williams, por sus circunstancias personales, y quizás por carácter, es un hombre más en contacto con sus emociones. Esa valentía en mostrarse tal cual es, es lo que le hace ganarse el respeto de Will y la que le hace llegar al fondo de sus problemas. Por el contrario. Skarsgaard representa una raza de hombres cada vez más en boga, que suele triunfar mucho en la vida, pero cuyos cimientos se basan en un principio muy discutible. La de los que, en el fondo, todos ellos desprecian a las mayorías sociales. No creen en la inteligencia del ciudadano medio. Consideran que todas esas ovejas del rebaño son incapaces de saber lo que verdaderamente necesitan, que, según ellos, es ser pastoreadas por una raza superior de líderes, gente supuestamente inteligente que sabe mirar al horizonte.
    Pero esa es una gran falacia impuesta por el darwinismo y por conceptos nietzscheanos como el del superhombre, que ya sabemos a dónde nos han llevado a lo largo de la Historia. Ese tipo de hombres con mentes superiores son muy excepcionales. Son pocos los que verdaderamente pueden mirar por encima del hombro a los demás, Y en cualquier caso, esa especie de ultraindividualismo que llevan vendiéndonos siglos desde Estados Unidos, es más falso que un duro de madera. Ningún hombre puede ser contemplado ni por encima ni por fuera de su condición de “hombre en sociedad” NIngún hombre, por listo y valioso que sea es como un islote perdido en la Polinesia. Y esta película lo muestra muy bien, en el personaje de Will, un chaval que comprende muy pronto la importancia de ser acogido en un buen entorno para saber alcanzar las mejores potencialidades de cada uno.

    Para mi este es el mensaje más inteligente y positivo que manda esta entrañable obra.

    Nada más.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 28 junio, 2019 a 13:21 #

      Pues el gag de Padre de familia es este: https://www.youtube.com/watch?v=fZiVSdUHJmw
      Van Sant es una de las cabezas, precisamente, de ese cine indie de los noventa que, al moverse relativamente al margen, podía deslizar con mayor libertad una mirada crítica hacia la sociedad estadounidense. Aquí a Van Sant algunos lo acusaron de académico e insulso… por filmar una cinta que trata de buscar valores sentimentales con ciertos recursos un poco sobados pero, a mi parecer, con suficiente honestidad.

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