Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha

16 Dic

“El cine no es para las élites, sino para la masa. Hablar para una élite intelectual es como no hablar para nadie. No considero que pueda hacerse una revolución por medio del cine. Creo, en cambio, en un proceso dialéctico que debe comenzar entre las grandes masas, por medio de las películas y otros medios posibles.”

Elio Petri

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Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha

 .

Año: 1970.

Director: Elio Petri.

Reparto: Gian Maria Volontè, Florinda Bolkan, Gianni Santuccio, Orazio Orlando, Salvo Randone.

Tráiler

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           El principal leitmotiv del cine del italiano Elio Petri se halla en la denuncia, siempre desde el punto de vista del compromiso con las libertades sociales y las ideas de izquierda y a través de adulteraciones satíricas, del sistema establecido, sus corruptelas, sus miserias y sus grandes problemáticas, muy frecuentemente tomando como punto de partida para la desenmascaración el asesinato, detonante capaz de revelar la descomposición moral del individuo común (El asesino), las pulsiones violentas de una sociedad egoísta y banal (La décima víctima) o las fallas y desviaciones existentes elementos que componen el poder en general (Todo modo), estas dos últimas en clave de futuro tangible.

            Con Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha, Petri apunta su esperpento en dirección al estamento policial –teórico guardián de las libertades civiles,  enérgico perpetuador del corrompido sistema de la convulsa Italia del cambio entre los sesenta y setenta- por medio de la figura de un jefe de homicidios (Gian María Volonté, otro estandarte del cine de compromiso de izquierdas italiano), cuya implacabilidad con el crimen, además de por tener mismo rasero para medir a un homicida y a un activista revolucionario, ha permitido ser promocionado a la atareada sección de asuntos políticos. Incardinado en el corazón del sistema, decide perpetrar el asesinato trivial de su amante para demostrar la intocabilidad del poder, la omnipotencia absoluta de este en su categoría de vacuna represiva para curar las enfermedades del país y juez supremo de las mismas.

Es el asesinato como método demostrativo ideológico radical, alejado de las vertientes hegemónicas del giallo, donde es simple introductor del misterio que da sentido al filme, emparentado más con el uso que de él se hace en Más allá de la duda –la imperfección de todo el aparato policial y legal-; un principio al que se añade el de la participación del sujeto como investigador en la muerte cometida por él mismo, como ya se veía en un clásico como La mujer del cuadro o en Trágica información, ambientada en el mundillo de la prensa amarillista norteamericana, , con la que encontraría mayores similitudes a raíz de la carga de tremebundo cinismo del protagonista, que actúa a propia voluntad, y el sentido de denuncia de fondo.

             Petri arremete contra la concepción deformada del Estado autoritario y todopoderoso, por encima del Bien y del Mal; un tumor maligno que se ha enquistado en el cuerpo del pueblo desde el cual se erige, un ente pernicioso que oprime a esa misma sociedad de la que forma parte, a la pertenece y ante la que ha de responder y no al contrario. Un poder omnímodo, con tal fuerza que corre el riesgo de sucumbir ante su propio peso, de volverse inexpugnable incluso para sí mismo.

             Con el lastre de la dirección formalmente poco destacable de Petri y un desarrollo con menos calado o contundencia de lo que se esperaría en un relato de estas características –pese a los actos estrambóticos, terribles y amenazantes del comisario y unas cuantas frases despiadadas-, la película sabe mantener el interés y, sobre todo, la acidez, pero da la sensación de que no termina de hacerse grande. Volonté contribuye voluntarioso a la caricatura con su habitual intensidad manierista, componiendo un monstruo magnético, vocinglero, excesivo, popular, populista y tremendamente siniestro, mientras que la brasileña Florinda Bolkan, por entonces toda una estrella en el país trasalpino, aporta su habitual toque de belleza enigmática y ambigua, metáfora de una ciudadanía que canaliza y distrae buena parte de sus, en ocasiones, poco consecuentes impulsos revolucionarios en la atracción morbosa por el crimen y la dominación moral. No en vano, como hemos dicho, son los años de esplendor del giallo.

Gran Premio del Jurado en Cannes en 1970, Oscar a la mejor película extranjera de 1971.

 

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7.

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2 comentarios to “Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha”

  1. plared 17 diciembre, 2011 a 02:43 #

    Siempre he oido hablar de ella, aunque la verdad es que no la he visto. A ver si algun día cae en mis manos. Cuidate

    • elcriticoabulico 17 diciembre, 2011 a 13:39 #

      Está lejos de ser perfecta pero es muy interesante. El cine italiano de la época, más allá de subproductos y cintas estrambóticas de sangre y tetas, legó unas cuantas películas de contenido político más que interesantes. Hace no mucho comentaba, por ejemplo, la injustamente olvidada Quemada!, que contiene una de las mejores interpretaciones de Marlon Brando y una gran reflexión sobre el colonialismo y las revoluciones.
      Por cierto, no respondo de esta película si es doblada, que por el tipo de interpretación de Volontè (bueno, el suyo de siempre) me temo que puede ser un desastre total.

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