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Terror en el espacio

11 Dic

“Me encantan las películas de Bava; no hay prácticamente historia, solo atmósfera, con toda aquella niebla y aquellas mujeres recorriendo pasillos… Son una especie de terror gótico a la italiana. Bava parece propio del siglo pasado.”

Martin Scorsese

 

 

Terror en el espacio

 

Año: 1965.

Director: Mario Bava.

Reparto: Barry Sullivan, Norma Bengell, Ángel Aranda, Evi Marandi.

Tráiler

 

 

            Una vez que la serie B y Z fantástica y de ciencia ficción estadounidense daba muestras de agotamiento absoluto –poco después encontraría como principal espacio de renovación el terror de ínfimo presupuesto-, su nicho en las pantallas vino a ser ocupado por todo tipo de producciones europeas, en especial italianas, que poseían los mismos principios de base: el bajo coste y la rapidez de producción contrarrestado con una forma y fondo destinado a un impacto sencillo pero enormemente sugestivo para el espectador -resultante a veces de la imitación con desparpajo de las corrientes de moda del momento-, ateniéndose a unos modelos estereotipados para las situaciones y los personajes, ahora más libres para el desquiciamiento de su imaginación y puesta en escena gracias a la progresiva relajación de los sistemas de censura en el cine. Es el boom de la exploitation.

            Mario Bava, quien desde sus comienzos como director de fotografía ya se había hecho un nombre en el cine con la inauguración del terror gótico italiano con La máscara del diablo y la fundación de los cánones del giallo en La muchacha que sabía demasiado y Seis mujeres para el asesino, hará su debut en la ciencia ficción con Terror en el espacio, donde se mezcla la temática de aventura espacial con sus característicos rasgos de terror, que había aplicado incluso en campos tan poco asociados al mismo como el peplum (Hércules en el centro de la Tierra). Tradicionalmente, se considera como la inspiradora directa del clásico Alien, el octavo pasajero.

            Como sucederá con la Nostromo, la nave de Terror en el espacio recibe una misteriosa llamada desde un planeta perdido, donde naufraga. El errático comportamiento posterior de la tripulación y diversos sucesos sobrenaturales hace pensar que los habitantes del sistema poseen la capacidad de suplantar los cuerpos –al igual que los extraterrestres de La invasión de los ladrones de cuerpos, pero sin vainas-.

            Bava aplica toda su capacidad de ambientación para recrear una atmósfera irreal, enigmática y terrorífica de un planeta envuelto en inquietantes brumas y e intensos colores crepusculares, de amenazantes carmesíes, a lo que se suma un buen manejo de la tensión y la sensación de claustrofobia y desasosiego de los personajes, para los cuales se cuenta con un heterogéneo reparto conformado por el típico actor norteamericano secundario, televisivo y decadente a la cabeza (Barry Sullivan), la nota de exotismo con Norma Bengell, estrella del Cinema Novo brasileño, y un sustrato de intérpretes nacionales y españoles. Todo ello compensa en parte unas limitaciones de presupuesto que resultan en el relativo cutrerío general, con personajes como simples monigotes embutidos en trajes de cierto encanto retro subordinados a la sencilla historia de guion esquemático, no preocupado en demasía por la lógica y en el que sobreabunda la cháchara pseudocientífica inventada –justificada, eso sí, por un final cuanto menos sorprendente-.

Película de culto.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 6.

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