Bronco Billy

7 Dic

“No rechaces tus sueños. Sin la ilusión el mundo qué sería.”

Ramón de Campoamor

 

 

Bronco Billy

 

Año: 1980.

Director: Clint Eastwood.

Reparto: Clint Eastwood, Sondra Locke, Scatman Crothers, Sam Bottoms, Bill McKinney, Dan Vadis, Sierra Pecheur, Geoffrey Lewis.

Tráiler

 

 

            En los albores de la década de los ochenta, Clint Eastwood, en la cima de su popularidad, proseguía con su formación como director, el nuevo reto para saciar sus inquietudes creativas que había iniciado en 1971 con Escalofrío en la noche, al mismo tiempo que protagonizaba películas taquilleras pero de dudosa calidad como Harry, el ejecutor, tercera parte que continuaba dinamitando la mitología del sufrido pero implacable inspector Callahan, o Duro de pelar, cintas que le servían al californiano para comprar una relativa libertad de acción en sus funciones tras las cámaras, ayudado a su vez por la financiación propia de dichos proyectos a través de su productora, Malpaso.

Son aún obras irregulares, en las que se alternan un par de meritorios westerns –la atípica Infierno de cobardes, la infravalorada El fuera de la ley– con películas aún mejorables pero con muestras de sensibilidad y potencial artístico –Primavera en otoño– y otras más ligeras, de entretenimiento intrascendente y rasgos desmitificadores de sus papeles prototípicos  –Escalofrío en la noche, Licencia para matar, Ruta suicida-.

            Bronco Billy, pese a que contiene mayor mensaje en su fondo, se podría incluir dentro de esta última categoría; como un sencillo drama de corte familiar sobre el personaje del título, líder de una troupe circense de irreparables perdedores, un hombre dueño del ingenuo idealismo con el que se construye el sueño americano y que se enfrenta enconadamente a un mundo adulto gobernado por el materialismo –ejemplificado en el matrimonio de conveniencia y los conflictos familiares por la herencia de un difunto que sufre la mujer perdida interpretada por su musa, Sondra Locke, con su cara de galgo desvalido-, siempre respaldado y defendido por un sistema poco o nada comprensivo con el individuo –el Estado, uno de los grandes enemigos del libertario Clint, encarnado aquí por un sheriff inclemente y maliciosamente sarcástico-.

            Un filme bienintencionado que defiende la lucha del individuo por sus sueños e ilusiones, por realizarse a través de ellos frente a todas las trampas de la vida –o de la realidad-, pero que se elabora a partir de un guion demasiado endeble, tontorrón, que opta más por lo obvio más que por lo sutil, sin matices ni controversias, y que, finalmente, pasa factura a la película, carente de fuerza, ni suficientemente simpática, ni con la necesaria complejidad, carga de crítica o lirismo amargo como para considerarse buena; un reverso oscuro que Eastwood sí se decidiría a experimentar, con mucho mejores resultados, en la más agria El aventurero de medianoche.

Poco interesante.

 

Nota IMDB: 5,9.

Nota FilmAffinity: 5,7.

Nota del blog: 5.

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